martes, 17 de octubre de 2017

COSAS QUE HACER EN MADRID



    Voy a demostrar que soy generoso y voy a compartir con vosotros un documento personal, de esos que no se enseñan o que solo se muestra a personas muy cercanas.
En él reflejaba una lista de actividades y deseos que quería efectuar cuando llegara a Madrid.
Llevo quince días y ya puedo hacer un primer balance. Seré honesto, yo nunca miento salvo cuando me confieso en misa.
Pondré en cursiva mi reflexión a posteriori.

1. BUSCAR TRABAJO. Vale, creo que tendré que bajar el nivel de preferencias o tener más paciencia. Siempre me puede quedar la Casa de Campo o afiliarme a  FAES.

2. QUEDAR CON TODA LA GENTE DE MADRID QUE TENGO EN FACEBOOK. Ya he asimilado que la gente o no tiene tiempo o no tiene ganas y me dice que no tiene tiempo. Todo parecía más bonito desde lejos. Ahora veo sus fotos de perfil y no me parecen tan guapas. Sí, es despecho. No descarto Tinder.

3. AMAR A LOS GATOS. Era una obligación impuesta porque tenía que compartir casa con ellos por cojones. Ahora tengo que reconocer que son los dos seres vivos que más veo y quiero aquí. Bueno, también al tendero chino del abierto 24 horas. Quiero más a estos felinos que a su dueña, aunque es maja, es solo por un tema de exposición diaria. No nos vemos, así que no tenemos posibilidad para discutir. Todo guay.

4. CONOCER A ALBA CARRILLO. CONOCER A MACARENA GARCÍA. En el trayecto en bus hacia aquí cambié de opinión y me di cuenta de que quiero conocer a Macarena García, tiene un algo que no sé yo cómo describirlo. He dejado de ver Supervivientes y me meto los discos de Pereza en vena, para conocer el camino. Algún día conseguiré hacerme una foto con ella y vais a alucinar pepinillos. 

5. HACER DEPORTE. Me he visto todos los partidos del Real Valladolid y uno del Atleti. Creo que eso es parecido. También me pierdo y ando más de lo que debería como pollo sin cabeza. El otro día me recorrí ENTERO el Rastro.

6. ESCRIBIR. En quince días he escrito un poema y dos posts. Espero que el poema me traiga rendimiento por lo menos porque abusé de mi única neurona disponible. Tengo que ponerme a ello. Mientras sacaré otra edición de LA SONRISA DEL MELÓN, que me lo pide la gente con lágrimas en los ojos.

7. SALIR MUCHO POR LA NOCHE POR ZONAS DE GENTE DEL MUNDO DE LA CULTURA. He ido a dos obras de teatro y me he tomado cinco cervezas en un sitio chulo mientras los actores se hacían fotos con perros. Sí, podría mejorar esto. 
También me he metido dos días a las 21 horas a la cama. Ya, yo también pienso lo que vosotros.

8. COMER SANO. He descubierto una tienda de La Sirena que venden platos congelados riquísimos. Había dos por uno. Eso y chocolate.

9. DEJAR DE SER FOFISANO. Gracias a perderme tanto estoy perdiendo tripa. Gracias a los cruasanes de chocolate no tanto como debiera. Todo es un proceso. Compré cervezas y no las he abierto, eso es bueno, creo. Aunque también puede ser malo si se relaciona con el punto 2.

10. HACER TURISMO. A lo tonto estoy conociendo sitios. He ido a parar al Vicente Calderón cuatro veces desde puntos alejados. Por la Castellana casi ni he pasado. 

11. CONTROLAR LA PASTA. Es Madrid, todo es caro. Hasta por respirar el aire contaminado de mierda te cobran. Si no fuera tan torpe con la bici...pero es que no quiero acabar en el Manzanares haciendo triatlón. 

12. TOMAR MENOS CAFÉ. Esto lo estoy logrando a la fuerza : es malo y caro. Malo de narices.

13. LEER MÁS. Estoy en bucle con Eduardo Mendoza, espero salir de él porque tengo lo último de Terelu Campos esperando en la mesilla. Ah, no, espera, que ayer estábamos escasos de papel y tuve que sacrificar algo que tuviera mucho espacio en blanco y poca letra negra que manchara.

14. NO SER MITÓMANO CUANDO VEA A FAMOSOS. Reto conseguido, pasan de mí. Cuando me encuentre con Macarena contendré el grito y pareceré un tipo normal de esos que no escriben. ¿Ningún contacto mío conoce a Macarena?

15. REFLEXIONAR MUCHO. O atiendo las redes sociales o reflexiono. Todo no puedo.

16. AMAR A LA GENTE MUCHO. Lo intento, de veras que lo intento. Que sí. Pero a veces la deshumanización se pega.

Esto es todo, he sido fiel a la realidad. También es verdad que todo puede cambiar... o no.

viernes, 13 de octubre de 2017

EL SUICIDA



         Escribo estas líneas desde el respeto y la tristeza. Es algo que tengo dentro y que tengo que sacar.

Ayer estaba siendo un buen día, había estado empapándome de la diversidad de mi nueva ciudad. Estaba contento, casi dichoso. Pero todo se giró de una manera inesperada y dolorosa.

Volvía de ver en la Plaza de la Cebada unos desfiles multiculturales y en el camino de regreso pasaba por la calle Bailén dando un rodeo premeditado con el objetivo de seguir disfrutando del buen tiempo y de las sorpresas que la ciudad ofrece. Esta vez no fue nada buena, al revés, fue una de las peores de mi vida.

Al acceder al puente del Viaducto de Segovia me adelantó por la izquierda un chico joven. Me llamó la atención que tenía un abrigo verde con capucha cuando deberíamos rondar los 35 grados.
Tenía el pelo rubio oscuro de punta y barba de tres días. Unos treinta años, como mucho cuarenta. Altura media y atuendo que salvo por el abrigo antes mencionado no llamaría la atención de nadie.

Días antes paseaba por debajo de ese puente con un amigo que hacía de Cicerone. Me comentaba que a ese puente se le llama el puente de los suicidas porque han sido varias las personas que desde él se han arrojado al asfalto que hay debajo a una altura bastante grande. No sabría calcular pero andará por lo que vendría a ser un séptimo piso.
En este puente se rodó la famosa escena de Historias del Kronen donde varios de los protagonistas medían hombría.
Documentándome para este escrito pude comprobar que se produjeron otros muchos hechos luctuosos, como la vez en que un amigo arrastró a otro que quería impedir su suicidio. También una vez un cura evitó lo previsible convenciendo a un hombre de que "esa" no era la opción adecuada.



Para prevenir esta amplia tasa de suicidios se puso por el Ayuntamiento una barrera de cristal de considerable altura que dificultara notablemente el suceso.

Pues bien, ayer el hombre este del abrigo saltó esta barrera con bastante agilidad. Yo creía que tenía algo guardado al otro lado, alguna mochila o bolsa de pertenencias, y que lo tenía protegido y quería recuperarlo.
Por desgracia no era la hipótesis acertada. Más delante le vi que camina mirando para abajo, como viendo que no pasaran coches. Me quedé paralizado.

Estuve todo el día pensando en que si debería haberle gritado, haberle dicho algo que le hiciera cambiar de idea. Lo pasé realmente mal por no tener la capacidad de reaccionar ante tal hecho con la celeridad que era recomendable.

Metros más adelante se lanzó al vacío.

Tardé varios segundos en asimilar lo que había visto. No quería creerme que acababa de ver a un hombre quitarse la vida.
Bajé lo más rápido que pude y pude presenciar de lejos que ya había gente rodeando el cuerpo del infortunado. En breves minutos llegó la ambulancia y la policía. No tardaron nada. Enseguida montaron un dispositivo con una tienda de campaña portátil y acordonaron la zona. No sé si le habrán salvado, no sé si es mejor que no lo hayan hecho, no sé si las secuelas podrían ser peor que su deseo de no estar más entre nosotros. No sé nada en este momento. Sí que sé que su voluntad era la de quitarse la vida y no la de seguir viviendo.

No me quise acercar más, sé que no habría podido olvidar nunca esa escena. No sé mirar a la muerte a los ojos. No habría podido socorrerle, no a posteriori.

Desolado me senté en la ladera desde la que presenciaba todo con la mirada perdida y me puse a pensar sobre las causas que podían haber llevado a un hombre tan joven a quitarse la vida.
Se me vino a la cabeza un dato que había leído días antes que certificaba que morían más jóvenes de suicidio que de accidente de tráfico.
No, no veréis estos datos en la prensa, no interesa contar la verdad. Tampoco interesa exponer la cifra de desaparecidos, solo se dará difusión si vives en una urbanización que tengas de vecinos a ministros y expresidentes. Sobre los datos de la violencia machista ni hablamos.
Pensaba en los hechos políticos de los días anteriores, de como se apela a la Constitución para defender banderas y uniones territoriales y como se ignoran los derechos fundamentales de los individuos en TODAS las autonomías. Eso de dignidad en la vida, trabajo, casa, alimento, ropa, etc... Pensaba en los putos desahucios y en como la puta banca siempre gana en este casino llamado vida. Pensaba en el rescate bancario, en ese dinero regalado a los que más tienen.

Pensaba en el artículo 135 y no en el 155.

No entiendo a la gente, no entiendo las prioridades. Yo creo que habría que colapsar las calles para pedir DIGNIDAD y no solo para celebrar triunfos de la Roja o para pasear trapos de un color u otro, que para el caso me la trae al pairo, porque esto es un ajedrez donde los peones hacemos lo que quieren los reyes y las reinas, que encima suelen ser bastante mediocres. Mandan los mercados. Consentimos con la cabeza gacha.

Y hay gente que no se resigna a seguir viviendo en una vida en la que no ve salidas. Personas que por temas de salud, laborales, amorosos, económicos - o vaya usted a saber qué - escuchan lo que se les pasa por sus cabezas y se rinden decidiéndose tirar las cartas que les ha tocado jugar, renunciando a seguir jugando la partida.

Este joven de ayer lo hizo así.

No quiero culparme por poder haber hecho algo, no quiero culparle por haberse rendido, no quiero culpar a esta sociedad por ser tan deshumanizada y caníbal.
No quiero buscar culpables, solo quiero imaginar que las cosas se pueden cambiar y que hay que luchar por todo y por todos.

Deseo que nunca me falte la empatía y que las muertes nunca me dejen indiferente.
Al hombre de ayer le deseo paz.

domingo, 8 de octubre de 2017

QUIEN NO ARRIESGA ...

       Soy de naturaleza comodona.

No puedo estar orgulloso de mi capacidad de aventura. Soy de los que admiran al valiente y se ponen en la piel del protagonista del libro cuando emprende empresas que parecen locuras pero que al final tienen fortuna. Sonrío de medio lado y me extrapolo a su universo. Pero siempre he sido muy conservador en cuanto a actos. Puede ser que no creyera en mí.

Estoy en una mala edad. A las puertas de los 43 tengo pocas certezas y muchas dudas.

Admiro - falsamente - a los que tienen las cosas claras, a los que les vale ese plato de lentejas seguro sacrificando su potencial y prefieren quedarse con la duda y tienen la certeza de que nunca les faltará alimento ( hasta que llegue un ERE, un desahucio o un inversor extranjero que renueve peones o localidades de implantación de la marca ).
En las relaciones igual. Hay tanta gente que no puede estar sola que van empalmando una pareja con otra sin un mínimo de criterio. Luego se lamentan y sus lágrimas se confunden con los ríos, porque suelen ser llorones y pesados. También hay los que son afortunados y siempre aciertan con sus elecciones. Sí, es probabilidad. También hoy tengo cierta probabilidad de que Alba Carrillo me escriba un mensaje al Whatsapp.

Hay momentos en los que hay que elegir entre ser uno más o ser uno. No es menospreciar a los otros, es valorarse por encima de lo que el destino parece empeñado en ofrecerte.

Si tienes inquietudes creativas es un pecado ignorarlas. El mundo solo mejorará si se potencian las artes y las capacidades de cambiar la perspectiva de las cosas. Es hacer más bonito todo. Es salud propia y salud ajena.

No digo que no haya que trabajar en cosas que pagan facturas, que hay que hacerlo por coherencia, porque si no comes difícilmente vas a vivir, y si no vives no creas. Tienes que estar vivo para poder hacer cosas. Lo que no hay que hacer nunca es renunciar a los sueños.

Y por eso he venido a vivir a Madrid. No tengo nada fijo pero quiero saber si lo que tengo en la cabeza me autorrealiza o me pones los pies en el suelo. Quiero cambiar mi gris por el color. Tampoco sé para que valgo de verdad, pero creo que alguna utilidad tendré. Sin gafas, callado y de pie quedo bonito.

No va a ser fácil, nada interesante es sencillo, pero la experiencia vital sé que será enriquecedora y lo que tengo que hacer es no obsesionarme con un fin, lo que tengo que hacer es saborear el proceso. Tengo que ser una esponja que presencie ojiplático la vida de una ciudad que tengo que descubrir si ha sido mitificada por mí o si es realmente lo que necesito para dar un paso adelante y ser lo que creo que puedo llegar a ser.

Llevo siete días y parecen siete semanas, aprendo cada día cosas.
De algo estoy totalmente seguro : nadie iba a venir a mi casa a buscarme, así que la primera victoria es haberme arriesgado.

Hace sol en la calle, también dentro de mí.

lunes, 24 de julio de 2017

AMAR SIN MIEDO

                                      Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él


     No me extraña que cada vez se tenga más miedo a amar. Acabamos confundiendo sentimientos, acumulando decepciones, y preferimos no salir de nuestro iglú, que aunque está frío no nos implica.

Hay varias epidemias que se están ocultando porque no venden tanto en los medios como los polvos de Paquirrín, el cumpleaños de Andrea Janeiro Esteban, los hijos comprados del futbolista de turno o Venezuela. Todos los días hay suicidios, han aumentado alarmantemente el número de personas con problemas de sobrepeso y las relaciones de pareja están más en duda que nunca.
Ya, generalizo, que vosotros sois muy felices y que tenéis una sólida relación con dos vástagos que os llenan de papilla y os hacen disfrutar. Oye, cojonudo, pero eso no invalida la percepción de que cada vez hay más gente sola y lo que es más preocupante : gente que querría estar sola y no puede.
Los que están solos no quieren estarlo y los emparejados tampoco. Dos lacras, como los anuncios de buscadores de viajes o del Método Déntix.

Esa variedad de elegir que tenemos ahora nos lleva a comparar, y si tienes la posibilidad de probar varios platos acabas dándote cuenta (algunas veces) de que el menú del día de Casa Antonio no es tan apetecible y que no tienes que aguantar que en su baño haya cucarachas. Que prefieres ese gastrobar donde te ponen las mismas croquetas, incluso más caras, pero huele a colonia.

Al final muchas relaciones se diferencian de otras en eso : el aroma que desprenden.

A mí se me puede acusar de muchas cosas, casi todas ciertas, pero no se me puede echar en cara que no soy honesto en cuanto a las relaciones. No prometo lo que no puedo cumplir. No puedo amar con todo, así que lo digo. No estoy en ese momento vital, ojalá pudiera decir lo contrario pero no es así.
Para ese proceso tengo que estar en armonía y paz conmigo mismo en todas las parcelas vitales. Algunas me tacharán de egoísta pero os aseguro que para mi percepción es todo lo contrario.
Si dos no se engañan es imposible que haya desengaños. No entiendo las mentiras relacionadas con los sentimientos aunque se envuelvan de piedad.

Para amar con todo hay que ser valiente. Hay que saber que hay aristas, que Disney no era lo que parecía, que el amor de príncipes y princesas conlleva sumisión y menosprecio y que la idea de la propiedad privada que conlleva un matrimonio, para las mentes estrechas, provoca muerte.

Aprender a quererse para poder querer. Amar como si fuera el último día de tu vida, sin planes muy a largo plazo y sin ceder la esencia a otro. Compartir y crecer. Sumar. Estar dichosos en la vida rodeado de la gente que se quiere y alejarse de los que generan nubes grises. Cafés, copas, polvos, caricias, risas y cultura. Cocina, deporte, playa y montaña, espiritualidad e ideales. Todo esto es básico para amar.

El miedo se vence con valentía y con realismo. Alba Carrillo nunca estará conmigo - ella se lo pierde- pero seguramente esté durante poco o mucho tiempo con mujeres iguales o mejores que ella.
La frustración de ser iluso en los deseos también provoca taras que no te dejarán amar.

El miedo es comprensible, incluso necesario, pero llega un día que se acaba y que tu rosa de los vientos señala de una puta vez al norte.





miércoles, 19 de julio de 2017

HABLEMOS DE LA COCA



   Siempre ha sido un tema que me ha quedado lejano.

Cuando salíamos los amigos, todos solteros y casi enteros, no nos percatábamos de que se consumía a nuestro alrededor. Nunca hemos tenido la tentación de caer en sus redes porque no la teníamos presente.
Éramos más de alcohol. Sí, tuvimos unos años que nos bebíamos hasta el agua de los floreros, pero hemos tenido suerte y a ninguno nos ha hecho mella y nos ha creado una adicción. De hecho ahora tomamos dos cervezas y ya estamos medio ciegos.
Por no hacer...ni hemos fumado.

En los últimos años he constatado que se consume y mucho. Al vivir en zona costera comprobé que allí es más habitual que en ciudad castellana que frecuentaba.
Al tener más contacto con artistas he corroborado que está muy presente, demasiado presente.

Yo no juzgo su consumo. Creo que cada uno es libre de matarse como quiera y de tener todos los vicios que requiera siempre y cuando no afecten a terceros.
Dejando de un lado las familias que pueden sufrir por ello, que aunque doloroso va ligado a la filiación o al afecto, lo que me jode es que se metan, pillen el coche o la moto y maten a alguien por su imprudencia. O que en un brote ejerzan violencia sobre otros.
Si se quieren suicidar o pegarse contra un muro no soy quien para decirles que no lo hagan, que cada cual maneje su vida como quiera si no requiere ayuda ( que es otro tema) pero que incidan sobre la vida de los demás es lo que me enfurece.

Otro tema curioso es el de la doble moral. Me parece ridículo ver a consumidores criticar a otros consumidores. La Tacones hablando de putas.
En la tele se puede ver. Juzgan a personajes televisivos otros personajes - mal llamados periodistas - que han dejado sin nieve al Kilimanjaro.
En los círculos de artistas más o menos cercanos también sucede. La mediocridad siempre está unida al desprestigio.
A mí me preocupa que se meta y pegue a su mujer, que se meta para componer o actuar me la trae al pairo. Cada uno conoce sus límites y repito que la libertad de uno está en la frontera de la libertad del otro.
Reitero, muy curioso como los que tienen que estar más tapaditos son los que más hablan.

Tampoco estoy a favor de edulcorar las consecuencias de su consumo. Ni de la coca, ni del tabaco, ni del alcohol, ni de ninguna adicción. TODAS tienen sus consecuencias y en mayor o menor medida son nefastas.
Si para aumentar tu creatividad o para ser sociable o para rendir más en la cama tienes que ponerte tienes un problema. Si encima tu temperamento se ve adulterado por ello el problema también es de los demás, que tendremos que soportar tus mierdas.

Resumiendo:  hay mucha hipocresía con este tema.


martes, 16 de mayo de 2017

MI EXPERIENCIA EN LA FERIA DEL LIBRO DE VALLADOLID DE ESTE AÑO (2017) : SIETE DÍAS EN UNA CASETA.



Buenas, amigas y amigos.

El año pasado escribí una entrada en la que relataba mi experiencia en la Feria del libro de Valladolid, la primera como escritor con libro. Narraba los desprecios continuados desde la organización, las prebendas reflejadas en los actos oficiales y la endogamia mortal que se tiene en esta ciudad. Estaba algo enfadado. Este año escribo esto con otro talante.

Se han corregido fallos y se han mantenido otros. También se han creado nuevos.

Se ha hecho más caso a la autopublicación. Había una caseta (cobrada cara) donde estaba mi admirada Mayra Estévez García junto a otros escritores que eligen (como yo) este método para publicar.  Se me antoja poco apoyo pero ya es algo. Lo mismo interesaría a la gente charlas donde se hablara de las diferentes formas de publicar, muchos creen que solo existen las editoriales tradicionales y los procederes clásicos. Más charlas interesantes y menos coñazos infumables.
Las actividades de niños han sido muy interesantes, por ejemplo.

Se han puesto actuaciones musicales al lado de las casetas que dificultaba la comunicación con el potencial comprador de libros. Creo que el volumen era excesivo. El de la megafonía también.

Por otro lado creo que se podrían alargar los horarios. Cerrar de 14 a 18 horas me parece una tontería supina. Yo ni cerraría durante el día y lo dejaría toda la semana hasta las 22. Pero claro, yo no tengo poder en esto, si lo tuviera me metería en la sección oficial y me lo llevaría crudo. También participaría en concursos literarios.

No se me ha sugerido intervenir en ningún acto. Lo entiendo. Sigo sin vinculaciones políticas y Aganzo y Martín Garzo no me siguen en Instagram a pesar de mis interesantes contenidos y de mis fotos divertidas. Era algo que ya tenía asumido, tanto que ni siquiera me he postulado. Sé que suelen estar más cómodos con sus afines, esos que sueltan vítores y proclamen loas a cada verso mal combinado que reciten. Yo soy más de rimas asonantes.

El cartel general de este año ha sido mejor que el pasado. Más calidad y variedad aunque sigue cojeando en varias temáticas. El póster también me ha gustado.

Yo he tenido una feria brillante. He vendido y firmado muchos libros. De hecho no creo que haya muchos que hayan vendido más que yo. Saco pecho, sí, prefiero que se me tengan envidia a pena.

Este año he estado en la caseta de Notting Hill (gracias Vane y Luis por el trato) durante siente días. Es una deliciosa librería de Alcalá de Henares vinculada a la Asociación de escritores de Madrid. Sí, tengo que jugar fuera de casa porque aquí no me quieren. Siempre he tenido alma de profeta.
La verdad es que he estado muy cómodo y me lo he pasado genial.
Tengo que destacar que casi toda la gente con la que he interactuado - que ha sido bastante - ha sido muy agradable, educada e interesante. Ha dado gusto.
Me han recitado poemas, hablado de proyectos por ahora frustrados, elogiado mi temperamento y debatido sobre gustos literarios.
Pocos han cometido conductas impropias como manchar los libros al ojearlos, fumar cerca o comer helado.

También me gustaría resaltar que ha habido compradores de mi libro -LA SONRISA DEL MELÓN- que han venido a darme la enhorabuena a la caseta. Es un lujazo sentirse querido. Por cierto, acepto pedidos por privado en Facebook (aunque ya me quedan pocos de esta nueva edición con la editorial donde trabajo, Ediciones Ondina, de mi querida amiga escritora Elena Muñoz).

De mis compañeros de firmas no tengo quejas, todos majos. Eso sí, me gustaría resaltar a uno con el que he compartido cuatro días y que ha sido un gran descubrimiento : Manolo Madrid. He aprendido mucho de él, especialmente en cuanto a vida y formas de vender. Seguro que él de mí también. Feed back mutuo.

Los compañeros de casetas con los que he interactuado han sido muy agradables. He echado de menos firmar con mis amigos de la Librería Roel, pero seguro que otra vez será.

Si algo me queda claro en este tipo de eventos es que me reafirmo en la idea de ser como los escritores que me interesan por lo que aportan, no por lo que otros dicen que aportan. Además de los ya citados siempre me querré parecer a Rafael Fernández Ezcritor, Jorge Magano, Karol Scandiu, Leonor Antón, Lorena Franco, Susana Cañil, Gamboa, Molinero, Claudia BürkMonedero, etc... más que a viejas glorias, pufos de Eurovisión en la literatura o a víctimas del mamporrero a sueldo que siempre está dispuesto a elogiar sin objetividad.

El año que viene tampoco estaré en la sección oficial de la Feria pero seguiré haciendo ruido, más si cabe.











lunes, 1 de mayo de 2017

LA ESPALDA


                                  Foto : www.mujeraldia.com

Siempre he sido un tipo atípico. Nunca me han gustado las discotecas, el porno me aburre, no cambio tomarme un café por el partido del siglo, prefiero una película argentina de Darín a una de Stallone, creo que el amor vencerá el mal, no tomo drogas ni siento curiosidad en ellas, me importa un bledo la vida de los famosos, no me gusta llorar como reclamo, siempre que juego al baloncesto lo hago para ganar, prefiero la NBA a la Liga de fútbol de mi país, creo que el pueblo puede cambiar las cosas, escribo notas que no entiendo, leo y follo cuando me apetece y no por obligación, hago humor hasta de lo que no nos dejan, creo que todo es posible si realmente se intenta...

Con todos estos precedentes y teniendo en cuenta este romanticismo tan propio que profeso - alejado de la propiedad privada, de los caballeros y princesas, enemigo hasta la náusea del "o conmigo o con nadie"- no puede sorprender a nadie que me enamorara de ella por su espalda.

No fueron sus ojos, ni su alma, ni su culo, ni su pecho, ni su omóplato derecho..nada de eso. Fue su espalda ligeramente desplazada a la derecha la que llamó mi atención hasta el punto de ir a buscarla a esa playa en la que ella misma se etiquetó en Instagram.

De camino, en mi viaje en tranvía, me encontré a un pesado que estaba empapelando todo con carteles que rezaban un texto largo y peligroso donde pedía ayuda para encontrar a una chica que vio un día en un trayecto en ese mismo medio en el cual ahora mismo reposaba sus honorables glúteos el que ahora os escribe esto. Le expliqué cuatro cosas sobre la vida y le recomendé que visionara alguna película de la Marvel. No, no tenía ningún mensaje especial, lo que quería era que estuviera ocupado y dejara de acosar con sus mierdas de pirado y recapacitara sobre la proporcionalidad de su acción.
También le recomendé un peluquero.

Y proseguí mi viaje,

Llegué a la playa de la foto. Había mucha gente, era un día caluroso y el agua del mar aliviaba los calores.
Tarde veintiún minutos es localizar su espalda. Era como me la imaginaba: perfecta. Moldeada por vaya usted a saber qué deporte, danza o rutina. Guardé silencio.
Embelesado estaba admirando esa perfección, tanto que no me fijé que la esbelta figura estaba rodeada de dos niños de edad incierta. Se levantó y se metió en el mar con la elegancia correspondiente al porteador de esa espalda.

Sonreí como el que sabe que el cielo existe y me fui a un chiringuito regentado por un calvo con los sobacos empapados que me sirvió una cerveza fresquita mientras apuraba las últimas páginas de un libro de Eduardo Mendoza donde sale un loco-cuerdo.

Tanto me sumergí en la lectura que no me percaté que la espalda con nombre y vástagos se había esfumado. Los espetos me aliviaron del disgusto.

Treinta minutos después recibí un mensaje privado por la red social antes citada. La espalda con nombre me sugería vernos, también me decía que comprara pan y leche y que no olvidara que teníamos cena familiar.
Recordé por qué me enamoré de ella y por qué llevamos ocho años casados. También compré chocolate.