martes, 11 de mayo de 2021

VILLA HIPOCONDRIA. EPISODIO 3 y ÚLTIMO


   

31.


Santi. Así se llama (llamaba) Liebre Asustada.


He decidido ser aventurero en Villa Hipocondria y he averiguado el contenido que hay dentro del limón del congelador. Pone eso de la foto.

Me ha descolocado pero no me ha sorprendido. Ahora mi duda recae sobre el paradero desconocido del prófugo.

¿Será su fuga culpa del amor o del miedo a la enfermedad? ¿Estará lejos?

Sospecho que lo descubriré pronto.




32.


He entrado en la habitación de Liebre Asustada durante unos segundos mientras Stallone estaba en el baño. Está TODO en su sitio, no falta nada. Extraño.

Lo que sí que he visto -para mi sorpresa- ha sido una gota de sangre en el suelo. 

No suelo entablar conversación racional en Villa Hipocondria con nadie, más que nada porque solo estamos dos personas ya, pero he buscado información en Stalllone buscando que en un renuncio se le escape algo.

En tres minutos solo me ha hablado sobre el «uso de la mascarilla para todo en casa, la mala gestión del Gobierno y su envidia por la buena gestión que se está haciendo sobre ello en ese país llamado Praga». Sí, Praga, un país tremendo.

Después de su mitin de cuñado-limitado me han entrado ganas de encerrarme en mi cuarto y leer el libro de Pepe Mújica, para compensar ignorancia con sabiduría. 

Él, después de nuestra prescindible charla, se ha puesto a rezar. Lo hace durante muchas horas al día. Tendrá muchos pecados por los que pedir perdón. Yo tengo a mis dioses tranquilos.

Ya averiguaré más sobre Liebre Asustada otro día.





33.


Stallone te cambia el guion de manera sorprendente cuando menos te lo esperas.

Ayer, en Villa Hipocondria, me habló desde detrás de la puerta. Esta gente cuando pregunta qué tal estás es que quiere algo.

Empezamos comentando lo menos grave: la desaparición extraña de Liebre Asustada.

- Pues parece que este chico no viene.

- Obviamente, estamos en estado de Alarma y no se puede mover de dónde esté - Si se puede mover, estuve tentado de añadir. Estará en la Sierra en alguna casa de alguien - apunté buscando información.

- No sé.

- ¿No tienes su whatsapp? Pues escribe.


Silencio.


Me pareció más limitado de lo rutinario. Pero luego me soltó la bomba.


- Hay mucha gente que lo está pasando mal. Hay gente que vive esto con su familia.

- Ojalá estuviera yo con mi familia y no aquí - contesté sincero.

- Tengo una amiga que vive con su madre muy mayor y un perro. Se lo saco a pasear a las 16 todos los días. Vive cerca pero me juego la multa. Está muy triste.

- Normal, no se puede salir - corroboré al que critica todas las decisiones políticas, ha pasado el coronavirus, no ha guardado la cuarentena bajando a la calle pero dice que ama su país. Los libros no. Lo mismo su país es Praga, claro. 

- Me voy a traer su perro aquí, así puedo ayudar.

- Haz lo que creas- contesté llevado por la empatía.


A lo largo de la tarde me iba encabronando solo. Pago por vivir con dos tíos, no con animales y niños. Yo no firmé eso.

Además la raza es un MASTÍN. 

¿Quién coño que ame los perros puede tener un mastín en un piso? ¿Por qué coño me va a traer un bichaco así a este piso? ¿No había un perro más pequeño? ¿Por qué tengo que exponerme a ser contagiado por algo que viene de la calle dos veces al día con gérmenes (y el can)?


Aclaro que el pobre perro no es culpable de nada. No salgo de mi habitación y ahora además huele a él aquí dentro. El animal no hace ruido y no se mueve, de momento.


Ayer por la noche me dijo a las 23 horas que me levantara de la cama para que me viera la perra. Es perra. Dije que no, que no me gustan los perros, como no me gusta la lejía. No quiero ningún trato con él.


En el salón he visto fregado el lado de la puerta de la galería. Buen comienzo y metafórico.


Me parece una falta de respeto y un riesgo innecesario. Más grave que lo que haya hecho a Liebre Asustada.



34-


Se llama «Sofía». Ese es el nombre de la mastina que tenemos acogida -con todo el deseo e intención- en Villa Hipocondria.


Ayer la vi por primera vez. 

Estaba acojonada, pobre, como cuando uno entra en Twitter pensando que no habrá trastornados agresivos opinando con bilis en la boca y se encuentra esas piaras descarriadas.


*Nota: espero que ningún animalista se me ofenda por usar «piara» en ese contexto. 


Parece ser que es una perra que ha sido maltratada y que tiene problemas de salud. Tiene carita de pena y no hace un ruido. Me gusta su compañía, mucho más que la de Liebre, Stallone o cualquier ofendidito amargado que se pueda pasear por delante de mis ojos.


Por cierto, he localizado a Liebre Asustada en Instagram y me he puesto en contacto con una detective para que mueva ese manzano y sepamos algo sobre su verdadero paradero. 

Si hay algo que saber, claro, suponiendo que no está en una maleta debajo de su cama y se esté comiendo los restos el mastín, que tampoco lo sabemos.





35.


Sofía me mira como si me hablara.

Si pudiera me diría «sácame de este puto sitio al que llamas Villa Hipocondria, me tiene este tipo con sus rezos y con sus oraciones hasta mis ovarios perrunos».


Aguantar tres o cuatro horas de mantras oliendo a incienso no debe ser muy agradable. Además usa campanillas y recita a dúo con una grabación que habla con voz metálica en algo que no entiendo.

Si yo fuera esa perra estaría acojonada. Y eso que no sabe lo de el otro compañero de piso.


Tenemos novedades sobre Liebre. Su último mensaje en Instagram es el 14 de marzo, día de su desaparición.


Aparece la bandera de su país y un lacónico: «no debemos tener miedo». Mucho pedía para sí mismo, tenía que haber sido más realista y pretender «no tener caspa» o algo así. Pelazo lucía.


Me sorprendió que el otro día pasasteis de puntillas sobre un tema. Stallone TIENE el whatsapp de Liebre y NO le ha enviado nada para preguntar cómo y dónde está. ¿No os parece jodidamente raro? A mí sí.


Su comida del frigorífico va a caducar y eso da olor. Me parece un drama.


36.


Decimos: «pues cuando esté confinado pienso aprovechar para hacer esto, eso y aquello» y después no hacéis nada que no sea comer, escuchar noticias y ver series tirados en el sofá con el look de Bridget Jones. 

Y lo sabéis.


37.


Es sábado en Villa Hipocondria. Aquí estamos los tres, sin salir de copas. Cada uno en su habitación. Sofía con Stallone y yo con Manola.


A veces coincidimos en el pasillo pero lo tratamos de evitar. La salud es la excusa, la evidente incompatibilidad dentro de cierta comodidad es la evidencia.


Hoy me ha contado varias cosas después de que yo exclamara: «¡Ay, Sophia, eres lo más bonito de esta casa después de mí!».


Me ha relatado que hace años tenía pelo el largo (ahora es calvo), que fue cura, que casi llegó a boxeador profesional y que estuvo en la cárcel.


Sí, pienso lo que vosotros, a mí también me ha sorprendido que haya tenido el pelo largo.



38.


Villa Hipocondria.


Stallone se ha puesto a las 8 de la mañana a pasar la aspiradora y la pulidora.

Luego ha inundado la casa en lejía.

Ahora está con su puto incienso de mierda, sus campanillas, sus tambores y sus rezos de puto zumbado.

Abre la casa de par en par durante todo el día y se congela.

Tiene las neuronas justas para no cagarse encima.

Me tiene hasta la polla.


Añadido: dice que no es incienso, que es moxa o algo así que lo usa para subirse las defensas. Reitero que me molesta. 


Pero por lo demás bien.


39.

Escuchaba gruñir a Sofía en el pasillo. Es raro, es silenciosa.

Desde que reside -bajo mi completo beneplácito- en Villa Hipocondria no se ha hecho notar.
Salgo a ver qué pasa. Stallone está en su habitación con sus oraciones. Esta vez sin olores homicidas, por suerte.
Compruebo que Sofía se está ahogando con algo que está tragando. Abro -con miedo- sus fauces y extraigo un trozo de tela. Lo reconozco: es parte de la camiseta «cafetera», la de la selección de fútbol de Colombia. 
Tiene restos de sangre. Sofía en su boca no. Liebre es colombiano y he visto que la portaba en alguna ocasión. Lo dejo en el suelo como si no lo hubiera sacado yo y muevo a la perra hacia su rincón. 

Me meto en el baño. Pienso.


40.

Muchos me habéis preguntado sobre cómo es Stallone, el más ilustre habitante de ese país llamado Praga y de Villa Hipocondria. 

Ayer le comenté el tema ese -sin importancia- de que su perra tuviera la camiseta de Liebre en los dientes. Dijo que eran «cosas de animales». Poco más que aclarar. Pocas ganas de hacerlo. Añadió que «tampoco echamos de menos a nadie y así tenemos más espacio».

La verdad es que tiene razón. Menos bulto más claridad. Yo me he quedado con su parte del frigorífico.

Por cierto, ayer le dieron el alta por coronavirus. Palabrita. Me alegro.




41.

Veo que hay cosas en casa que me van a caducar. Por ejmplo: los condones.



42.

En estos días que vivimos es complicado que los «titiriteros» podamos crear algo que no esté contaminado por la actualidad. Es prácticamente imposible no dejarse llevar por los estados de ánimo y por las noticias.
Admiro a los que pueden generar material limpio de agentes externos. 
Yo, no puedo. Ya podré.


43.

Hoy me he cabreado con Stallone.

A mí que cada uno haga lo que quiera, es su casa, pero hay cosas que luego pagamos todos -directa o indirectamente- en Villa Hipocondria.

Hay que ser responsable, hay cosas que tendrás soportarlas todo la vida.

He visto que sacaba cajas y le he echado la bronca porque estaba forzando mucho la espalda y así no se hace. Se doblan las piernas y se pone una a cada lado del objeto.

Adjunto dibujo explicativo, es de vital importancia hacer estas cosas bien.




44.

En las últimas horas no ha pasado nada digno de comentar en Villa Hipocondria. Un whatsapp de Liebre Asustada y poco más.





45.

Siempre he fantaseado con acudir a un retiro espiritual.
Creía que era buena idea eso de irme a un lugar apartado y hablarme para saber qué me digo.

Villa Hipocondria es mi retiro.
Tengo muchas horas al día de oraciones de otros, olores de incienso, celibato, recogimiento, tiempo para hablarme (contestarme e insultarme también), rutina de lectura, alimentación ajustada a actividad y una atmósfera respirable digna salvo que hagan sardinas los vecinos.

Me gustan las cosas cuando se eligen no cuando se imponen. Yo no quería parar mi vida ahora, quería seguir avanzando.

Hablando de alguien que puede que haya «cerrado sesión en Windows»: Liebre no escribió ningún whatsapp, lo leyó. Hay un grupo del piso en el que salió su número y su visto a una cosa del casero. No dijo nada. No tiene foto. Nada. NADA.


46.

Auguro que uno de los sectores industriales que antes se recuperarán de esto será el de «talleres y reparaciones» de vehículos.

Si tenéis vuestro coche como tengo yo el mío (en calle, lejos y viejo)  tendréis que ir -como mínimo- a cambiar la batería.

En mi caso, fantaseo con la idea de que viven dentro de él, ahora, una familia de mapaches.


47.


Me ha escrito un mensaje un «presunto Liebre Asustada». Me ha dicho que se siente reconocido en mis historias de Villa Hipocondria. Lo he negado, he dicho que todo es ficción.


Da igual lo que se me diga por whatsapp con ese número porque NO ERA ÉL. Es rolo, de Bogotá, colombiano. Quien me escribió no lo era. Mi relación más larga fue con una colombiana rola. Era otra persona. Lo aseguro.


No sé quién se hace pasar por Liebre, no sé qué motivos tiene, no sé si algún día descubriremos la verdad. 

No lo creo.

Puede que mañana.


48.

Liebre Asustada HA APARECIDO.

Desde este mismo momento dejo de escribir de Villa Hipocondria.


49.

Tengo una duda enorme.

La barba, que casi me llega por el abdomen.

¿Uso champú o gel?







50.


Bodegón costumbrista carliniano





51.


En este país, ahora mismo, solo hay dos vías fundamentales de opinión y conocimiento.


La primera es escuchar a los profesionales que lleva Íker Jiménez a sus programas y conocer TODA la verdad del asunto sanitario y social que nos rodea. Aprendiendo. Yendo dos pasos por delante de los hechos.


La segunda es seguir creyendo en lo que dicen las «fuentes oficiales» y los medios de comunicación/desinformación (mamporreros o no), además de tratar de menospreciar a Íker con frases que aluden despectivamente a temas de parapsicología o incluyendo ideologías cainistas. Desaprendiendo. Yendo tres semanas por detrás de los hechos.


Tú eliges: conocimiento o ignorancia.


52. 

«Un día morirás, pero el resto de días no».

(Snoopy)



53. 


Pensador pucelano. 

Obra de arte tremendamente cara.





54.





55.


Tengo tantas ganas de salir que sería casi feliz si pudiera ir a un evento de poesía.



56.





Todo el discurso político basado en ideologías y en trincheras es absurdo, pero lo es (aún más) si tomamos a Portugal como ejemplo de gestión. Gobierna una coalición VÁLIDA de izquierdas.


La referencia más óptima está aquí cerca. 

Han obviado las diferencias y han llegado a acuerdos políticos metiéndose sus réditos políticos futuros sacados de esta situación por el culo. Piensan en su país y no en sus dietas y en sus prebendas que conlleva calentar sillones de representación de la gente. 


Demuestran que no son unos inútiles-mentirosos gestores. Tampoco unos inútiles-mentirosos opositores. Mediocres y peligrosos en su totalidad. Misma mierda. Mismo perro con distinto collar. 


En Portugal también se cuidan los detalles. Seguro que en Twitter tienen menos seres nauseabundos. 


Miremos aquí cerca, a los hermanos lusos. COPIEMOS a los portugueses.


57.



Tenemos protección divina multicultural en la terraza.



58.

También podemos aprovechar esta «pausa» para alejar de nuestras vidas a los tóxicos.


59.

Pantomima Full.




60.




Me hace mucha ilusión el haber regalado bastantes ejemplares desde que empezó el confinamiento. 

Si quieres los tuyos envíame un mensaje.


* Al final fueron más de cincuenta ejemplares.



61. 


El confinamiento y las fiestas navideñas tienen un gran punto en común: de ambas saldremos rodando.


62.


Estoy totalmente de acuerdo con él o ella. Lamentablemente.


Autor: Luis Quiles.





63.

Todo el puñetero día estoy escuchando las oraciones de mi compañero de piso. Preferiría que me clavaran palillos en las uñas.




64.

¿Os acordáis a mediados de marzo cuántos whatsapps escribías y recibías para preguntar qué tal estás? Y habían pasado tres o cuatro días.

Hoy han pasado casi cincuenta. ¿Recibes y envías la misma cantidad?

No somos lógicos.



65.


Antes reservaba la ropa interior chula, como si la fuera a necesitar pronto. 

Ahora tiro de ella como si no me quedara otra. Con resignación. 

Esta pertinaz sequía tiene pinta de que va a ser memorable. Se quedará tiempo.

Puto Merlos.


66.


Paren los periódicos. 

HA VUELTO LIEBRE ASUSTADA.

Estuvo dos meses donde su tío.



67.





domingo, 18 de abril de 2021

VILLA HIPOCONDRIA. EPISODIO 2


 

16.

Pues mirad, creo que una de las funciones básicas que podemos tener en estos tiempos es la de «provocar sonrisas».

Si lo logro, aunque sea de vez en cuando, me hace feliz.


17.


- Política -


Os voy a compartir mi opinión.

Entro a Twitter y veo «tendencias» donde se critica y se alaba al Gobierno. Como si un puto partido de fútbol fuera.

Me envían whatsapp, leo estados en redes sociales, y siempre pienso lo mismo: NO ES EL MOMENTO.

No lo es, ni para poner palos en las ruedas a los que mandan en el Estado, ni en las Comunidades, ni a la Corona, ni a nada que signifique desunión. Tampoco para alabarlos.

¿Es tan jodido de entender?


Yo también creo que se ha reaccionado tarde. También creo que se permitieron reuniones (manifestaciones, partidos, Vistalegres, conciertos...) que deberían haberse anulado.

Creo que puede que se haya prevaricado. Creo que no se han aprovechado las semanas de ventaja con Italia.

También creo que se ha privatizado lo público de manera obscena y ha costado vidas.

Creo que la Corona debe responder de otra manera, lo mismo hasta no existiendo...y limpiar lo hecho.

Creo que hay presidentes de Comunidades Autónomas que van contra el pueblo.

Creo que el Senado debe desaparecer, los aforamientos extinguirse y que para ser político de alto escalafón puede que haya que tener rasgos psicópatas. Creo.


Creo muchas cosas. También que tenemos que meternos las banderas, las ideologías y las creencias por el culo y remar todos juntos.


Ya habrá tiempo de pedir responsabilidades. 

Ya habrá tiempo de hacer ajustes.

Ahora tenemos todo menos tiempo para ello. Dejemos que lo que hay -aunque no nos emocione- haga su trabajo y limitémonos a ser gente de Estado. Seamos LEALES. Seamos altos de miras. Seamos inteligentes. 


Juntos saldremos pronto, separados más tarde.


18.


Hoy voy a confesaros algo relativo a Villa Hipocondria.


Lo primero que hice al llegar a esta casa fue buscar en Google un nombre. La cara de Stallone me era familiar. 

Me dijo que hacía yoga y esas cosas. Puse: «monje Shaolín Bilbao».

No era él. Este tipo es de Carabanchel. Tiene el barrio tatuado en los ojos. Mi monje dudo que matara una mosca pero me tiene de los rezos con incienso -full time- hasta la polla. 


Liebre Asustada no da señales se vida. No habla por móvil, no sé si come, no sé si caga. Nada. Me tiene preocupado. Tiene que pagar el alquiler y paso de poner su parte aunque amoche.


Acabo de usar un perfume de canela que compré y dejé de usar por ser muy potente. El olor a churrasco que me pone Stallone me desata el hambre, y yo con hambre no conozco la fina línea roja que divide el bien del mal.


Pd: Ángel Antonio Herrera salía en Tómbola. Por muy bien que escriba no puede ser nunca una referencia lo que diga para que deje de deleitaros con mi arte, de sobra contrastado. Como mi belleza.


19.


Estaba pensando en cómo sería mi vida si en vez de vivir -ahora- en Villa Hipocondria estuviera compartiendo casa con la princesa Inca.


Bien. De haber estado ella y yo solos, sin nadie en el horizonte, habríamos acabado bebiendo mi vino reservado para momentos especiales.

Tenía más trato con ella que con estos dos, así que a poco habríamos acabado borrachos en el salón. Y eso habría llevado a la inevitable cópula salvaje, condicionada por mi ambientador de canela.


Una vez hubiera pasado este terremoto me habría ido de su casa por los mismos motivos que me fui en su momento.

A los 9 meses de nuestros encuentros -producto del aburrimiento- me dirá que fruto de la incontenible potencia sexual que atesoro ha nacido Darwin Jesús.


Me desmayaría. Luego me recompondría. Me volvería a desmayar.

Ese niño chaparrito se quedaría con mis derechos de los libros y con parte de mi riñón.


Tendría que recurrir a la delincuencia y me haría político. Me pillarían cobrando comisiones y acabaría en el talego rodeado de fornidos muchachotes que querrían dejar caer la pastilla de jabón -al suelo en las duchas- tres veces al día.


Conclusión: no estoy tan mal en mi zulo, incomunicado del mundo y teniendo como compañía a dos tíos que conservan mi pureza intacta. 

Un día menos queda. Un día más.


20. 


Stallone no es el miembro mejor dotado con recursos expresivos en Villa Hipocondria.


Es emocionante ver cómo se expresa con cosas en la mano. Mejor que por escrito no lo haga o se suicidará Pérez Reverte. 


Ahora todos los días golpea con brutalidad una cazuela metálica. Siempre acaba el último. Tiene ritmo. Potencia a pesar de estar presuntamente infectado.

Me parece lógico que proteste. Es coherente con su forma de pensar y actuar (dar masajes hasta el mismo día del Estado de Alarma a gente mayor, por ejemplo). 


Si pierde su trabajo después de esto le veo en Mayumana aporreando un cubo de basura. Sin metáforas.


21.


Contaba Emilio Duró que en los campos de concentración los que menos morían eran los que tenían hijos. 

El motivo era sencillo: porque no podían.


En momentos de baja moral y de desesperación busca tu «excusa» para permanecer vivo. Todos tenemos varias.


22.


Hoy tenemos que lamentar en Villa Hipocondria nuestra primera baja: Liebre Asustada ya no está con nosotros.


Creo.


Puede que esté debajo de su mesa conteniendo el aire pero sopesando que llevo diez días sin escuchar ningún solo ruido procedente de su habitación y viendo que su bandeja del congelador permanece casi intacta puedo afirmar que está en otra ubicación.


Apostaría que está en una casa de la Sierra con algún compatriota. Ingresado no creo. Seguro que salió corriendo con el toque de queda.


Bueno, uno menos para el baño. 

Stallone pasa a la final.


23.


En Villa Hiponcria estamos consternados y confusos.







24.


Hoy en Villa Hipocondria no estamos para bromas.

La situación es tan trágica que he hablado con Stallone. Tres minutos. Casi con monosílabos.

No, no ha sido por lo de Liebre Asustada. Ha sido simple cordialidad y preguntar que cómo lleva lo de su virus. Ya ha pasado, creemos. Esa bala me ha rozado.


Estoy preocupado porque recuerdo una broma que hice a Liebre Asustada cuando tosió hace quince días y le dije que si se infectaba habría que sacrificarle. No sonrió.

Lo mismo ha huido por eso. Pobre. Me caía bien. No recuerdo su nombre pero me generaba empatía.


El café Lavazza rosa me ha decepcionado, por cierto.


25.


Deberían multar o encarcelar a los que cocinan sardinas estando de confinamiento.


26.


Ha llegado la emotividad a Villa Hipocondria.


Stallone ha salido a algo y yo he aprovechado para salir a la terraza interior que tenemos y abajo estaba -en la parcela de su patio- la del bajo jugando con sus dos perros.

Hemos intercambiado unas frases y no sé, me ha hecho ilusión.

Estoy tontaco hoy.



27.


-Encuesta post confinamiento-


¿Qué habrá más?


1. Casados que se separan.

2. Casados que se querrán más que nunca.

3. Novios que se separan.

4. Novios que están deseando verse.

5. Solteros que quieren buscar pareja.

6. Solteros que no quieren buscar pareja.

7. Amantes descatalogados.

8. Amantes revalorizados.

9. Poliamor.

10. Ficus.


Opina.


28.


Si se os hace duro recordad que después del confinamiento os estaré esperando. 

Esa imagen visual os ayudará y motivará.

De nada.


29.


En Villa Hipocondria tienes tiempo para pensar. Mucho.


Recuerdo que hace doce días escuché un golpe seco. No me atreví a levantarme. Creía que era en la casa de al lado porque las paredes son de papel.


Al poco tiempo escuché un ruido estridente. Era cerca de la media noche. Como si fuera una batidora gigante. Más tarde la lavadora funcionando. Esa sí que era la nuestra porque mi ventana da al patio de vecinos. No había dudas.


El día después había dos bolsas grandes amarillas en la galería, en un espacio reservado solo para Stallone. Olía mucho a lejía, más que de costumbre. Unas gotas de sangre llegaban hasta la puerta. Pocas, parecían secas. Pensé que se habría cortado abriendo una lata.


Todo eso sucedió hace diez días, el tiempo que hace que no sé nada de Liebre Asustada.

Me da que pensar.


Llaman a la puerta de mi habitación. Os cuento luego.


30.


Stallone es una caja de sorpresas.

Ahí esta ahora, con sus cánticos budistas, que un rato molan pero se tira con ellos horas. Y mete campanillas de los cojones. Parece que viene en tranvía.


Ayer me sorprendió. En Villa Hipocondria somos partidarios de mantener la capacidad sorpresiva intacta.

Abrí el congelador y me encontré eso de la foto.

Busqué en Google y es un «amarre para recuperar un amor».


Ignorancia y ciertos tipos de creencias van unidas. Yo leo a Galeano, él escucha a Esperanza Gracia.





martes, 6 de abril de 2021

VILLA HIPOCONDRIA. EPISODIO 1.


 

   Uno se debe a su público.

Soy facilón, nunca lo he ocultado. Si se me dice que haga algo que me cuesta poco trabajo lo hago. Este es uno de esos casos.

Se me sugirió que recopilara mis estados de Facebook relacionados con las primeras semanas de la pandemia y yo os escucho. Es por eso que voy a hacerlo. Si Rociito habla yo no seré menos. 

Se llamará VILLA HIPOCONDRIA porque es así como llamé al lugar donde vivía. Era una habitación en un piso compartido cerca de la Avenida América, cerca del barrio Salamanca y cerca de la M30.

Compartí esos primeros momentos trascendentales con dos tipos: Stallone y Liebre Asustada.

El primero era un masajista de Carabanchel que también era boxeador.

El segundo era un joven colombiano del que desconocía su oficio.

Trataré de modificar poco lo escrito hace un año. Tiene su gracia ver cómo evolucionaron mis pensamientos y mi situación en esa casa en la que tenía para mí una habitación de dos por dos y poco más. 


Espero que os guste y si no fuera así no quiero saberlo, solo me gustan las loas.



1.

Tengo un compañero de piso (colombiano, 24 años, formalito y serio) que tiene cara de asustado. Como si fuera una liebre al que han dado las largas. Siempre con esos ojos.

Pues bien, hoy me he cruzado con él por el pasillo y me ha contestado con voz ronca a mi saludo. A eso le digo:

- «Como tengas el coronavirus tendré que sacrificarte».

- «No, no, estoy bien»- contesta acojonado.


Pobre, mi humor y sus entendederas tienen una relación complicada.


2.

Casi se masca la tragedia.

Cuando he llegado al Día solo quedaban tres bolsas de cruasanes de chocolate.

A mí me parece genial que tengáis actitudes de compra compulsiva, aunque nunca sean de libros.

Qué se sea algo «cortito» y se quiera comprar para seguir con vida diez días más me parece bien, pero si me dejáis sin cruasanes os lío una que ni  en Armageddon.


3.

Podía compartir piso con dos azafatas suecas pero no. Es una reclusión con dos tíos con poco humor, hipocondríacos y seguramente lo más ajeno que hay a mí carácter en el mundo.

La suerte, amigos.


4.

Mi primera actividad recluido en Villa Hipocondria ha sido poner este mapa en la pared. 

Parece que estoy buscando a un asesino en serie, pero no. 

Tampoco lo soy yo, de momento. Como sigan usando tanta lejía estos dos cazurros lo mismo sí.



5. 

Dicen que de todas las «tragedias» se saca algo bueno.

Yo en dos días sé que quiero ver más a mis amigos y hacer los viajes que tenemos pendientes, sé que quiero conocer a la que me quiere conocer, sé que mis exs me quieren -contra todo pronóstico- más de lo que suponía, sé que quiero salir más y ponerme menos excusas, sé que tengo que seguir pasiones y cubrir gastos haciendo cosas que me permitan no compartir piso con desconocidos, sé que tengo que dejarme enamorar más por Madrid, sé que debo ser mejor persona aunque llegue a un límite que yo crea suficiente, sé que debo valorar lo que tengo, lo que tuve y lo que tendré, sé que debo hacer planes, sé que no debo jugar a ser pequeño y sé que si esto lo he sacado en dos días cuando lleve un mes voy a estar de un insoportable que no me aguantaré ni yo.

Humor y amor, amigos.


6.

La verdad es que ni en mis peores pesadillas -si las tuviera y no tuviera sueños lúcidos- pensaría que iba a estar recluido en casa con dos tipos que entre ambos no suman una neurona. Eso sí, silenciosos son. Lo mismo «han doblado la servilleta» y no me he enterado. Dentro de una semana olerá.


Mira que me podía haber pillado con mi familia en Valladolid, con mis amigos de allí, con mis amigos de aquí, incluso en la casa de algún/alguna poeta, pero no. 


Creo que me dejaré crecer la barba hasta que esto termine. Así entro menos al baño que está rociado de lejía. Así son ciertos lerdos, pasan de negar el Holocausto a matar judíos.


Sí, tengo que escribir y dejarme de hostias, lo sé. 

Prometido.


7.

Estoy tocando todo con una servilleta en la mano. Pomos, cajones, grifos y las puertas del microondas y de la nevera.

Temo que cuando toda esta mierda acabe haga lo mismo tomando cañas o acariciando pezones.

Si me acuerdo de cómo se hacía, claro.


8.

Hoy, en Villa Hipocondria, el miembro más veterano del dúo cagón me ha pasado un whatsapp en el que un tipo que no sabe escribir bien (escribe como si tuviera un desajuste mental) recomienda que se dejen los zapatos fuera de casa porque los virus están nueve horas ahí. 

Le he puesto «ok». He decidido que diré a todo ok porque discutir con gente así es pérdida de tiempo. Decirle que lo que tiene que hacer es «no salir» creo que era evidente.


A veces el peligro no está en lo evidente, está en el invidente mental.



9.

Debo de estar muy muy muy aburrido, estar deprimido a tope, tener todos los libros y series vistas, carecer de improvisación para colocar mierdas en redes y ver la luz al final del túnel para jugar a un juego cadena de Facebook.

Eso sí, en un mes cuando os pille juego al «trenecito» con quien respire.


10.

Debe ser duro estar confinado en un chalet de esos con piscina, gimnasio, sala de cine, jardín, parque de columpios, discoteca y zoo de elefantes. Y sin espacio ocupado por libros, que quita luz.

¡Pobres famosos!¡Cómo sufren y cuánta empatía derrochan!


11.

En Villa Hipocondria estamos aprendiendo cosas.

Ayer me comuniqué con «Stallone» (el boxeador) por whatsapp para desmentirle bulos que me pasa y aconsejar que se dude de ellos si están mal escritos. Tres líneas después pude comprobar por qué a él no le chirría.

Le comenté, muy serenamente, que la histeria provoca daños mayores que el hecho en sí. Por lo menos para nosotros. Eso suponiendo que «Liebre-asustada» no haya esmochado, que no parece, porque ayer hablaba con su familia de Colombia a las 2 de la madrugada.

Al boxeador me he ofrecido a hacerle la compra si no puede salir. Le comuniqué mi idea de hacerlo con los vecinos mayores y le pareció mal. Que prefiere su seguridad a la solidaridad. Muy gráfico todo. Es como empapar todo de lejía a sabiendas de que uno de los miembros del piso es alérgico. Pero tranquilos, caen ellos primero seguro. Por muchos rezos budistas y muchas velas pestilentes que ponga.

Por lo demás bien, esperando a que en Abril caiga un meteorito pero que no sea ese que dicen, que sea uno de AMOR.


12.

Me dice Stallone que ha estado en cama veinte horas seguidas, hace tres días, sudando como un pollo y que le llama un enfermero para preguntar cómo va todos los días pero que no tiene o ha tenido el virus. Afirma con sus santos cojones. Villa Hipocondria incita al trilerismo.

Tampoco voy a sacrificarle por ello pero vamos, si es amarillo y se pela es un plátano.

No me preocupa, lo que me inquieta de verdad son sus rezos porque veo que no funcionan. Eso me hace perder la fe en su Dios. Ya solo me queda Pintingo.


13.

En Villa Hipocondria hay una palabra que impera sobre otras: respeto. Hay otra que anda cerca, lo denominado por algunos como congruencia.

Estos dos cenutrios están en silencio todo el día y se ponen a emitir sonidos guturales -parecidos al habla, pero no son Castelar- a partir de la 1 de la madrugada. Importándoles un pito que un miembro del trío (el que puede formar una frase con sujeto, verbo y predicado) tenga que madrugar para teletrabajar.

Liebre Asustada se ríe como el que tiene serios problemas cognitivos y Stallone se pone con sus mantras, que no sé si se está ahogando o qué, pero sus sonidos son inquietantes. Más a esas horas.

Pueden hacer todo el ruido que quieran pero que SOLO lo hagan de madrugada me cabrea mucho, y claro, con los nervios se me cae la taladradora.


14.

He escuchado a Ángel Antonio Herrera decir en Onda Cero que él no escribe un diario de estos días porque lo hace todo el mundo y ya no tiene ni interés ni gracia.

Estoy de acuerdo, adiós Villa Hipocondria.


15.

Tocad todo, protegidos, con la mano contraria a la de vuestro uso habitual.

Diestros con la izquierda y zurdos con la derecha.

Así será más complicado un descuido y que nos toquemos la cara.


Ricardo Arjona - Ni Tu Ni Yo [Feat Paquita la del Barrio]


domingo, 1 de septiembre de 2019

ME PRESENTO: SOY CARLOS



   Buenas noches, me presento. Soy Carlos, el de LA SONRISA DEL MELÓN y otros cuentos.
Escribí un libro a finales de diciembre del 2015 y he estado estirando tres años el chicle, hasta que se me agotaron los ejemplares.Luego quise escribir un libro de poemas para reírme de los poetas, de la importancia que se dan para acabar un verso que yo acabo en una visita al señor Roca, y me quedó mejor de lo esperado.
Pasó de parodia a demostración de entrañas, por eso no lo publicito mucho, aunque no escondo la cabeza a lo avestruz cuando hablo de POEMAS PARA NO LIGAR.
Vendrán más novelas, cuando encuentre sosiego.

Este blog lo tengo en reposo, en barbecho. Por respeto.
Leo a gente que escribe todos los días y me sonroja tanta mediocridad, la misma gente que gana premios o es galardonada con likes cuando tienen serios problemas para atarse los zapatos solos (casi metafóricamente).

Me vine a Madrid a vivir un sueño y todavía no he empezado ni a elegir buena almohada.
Ando dando tumbos alejado de la realidad y alejado del centro. Me siento ermitaño pero imbécil. Soledad relativa no elegida.

A veces pienso que este partido lo voy a perder sin tocar el balón y a veces creo que meteré goles derabona. El rabo ni lo uso, el balón ni lo veo.

Pienso en abandonar e irme a una cadena de montaje, pero tanto gris me enferma más que la corbata verde con traje. Y lucho.

De amores ando mal porque no tengo dinero para comprar billetes para sueños. Agradezco la amabilidad infinita de quien comparte su tiempo conmigo, haya besos y abrazos o haya vete por donde has venido.

Hijos no tengo. Podría querer pero no es buen momento. Acaricio la cabeza a los muchachos y les sonrío como si fuera uno de ellos, porque lo soy. Casi no miento.

Me queda poca gasolina en el motor impulsado. No funciono ya a pedales. Tengo desinstalado Tinder y he dejado de ir a misa después de dos días casi seguidos.

No espero mucho de mí, menos lo espero de nadie.

No tengo la suerte porque no la busco, espero que venga a llamarme.

No me relaciono con amargados ni con los que se apliquen en serio lo que digo.
Uso el humor como medicamento y la cultura como sustento.

Sigo a mi Pucela con sentimiento.



Creo en que la vida son etapas y en la mía no sé si toca sprint o si hay subida de puerto.

jueves, 18 de abril de 2019

PFFSSFFSS



  Era Semana Santa. No recuerdo el año. Yo no tenía mucho dinero, dato que no me sirve para saber la fecha exacta porque es algo crónico, como mi belleza perenne.

Buscaba nuevas formas de financiación, no me quedaban libros para vender y la prostitución nunca ha sido una opción real, más por la falta de demanda que por la de oferta.

Paseando me topé con un garito de yayos. El olor a Farias no provenía de la puerta, más bien era de su interior.
Me armé de valor y practicando apnea pude entrar a una sala central que estaba compuesta por sillas puestas en círculo y gente sentada en ellas, mirando al centro. Parecía una partida clandestina de película de serie B.

Solo había luz en el interior de la figura geométrica. Donde la gente estaba sentada estaba oscuro. Se vislumbraban siluetas. Gente de una edad, hombres la mayoría. Se notaba que iban bien arreglados, que se habían gastado un riñón en colonias rancias y que fumaban saltándose la ley.

En el medio se encontraba un tipo de etnia gitana, de unos cincuenta, con cicatriz en la cara y pelo lamido por una vaca que no paraba de hablar.

- "A caras va el que tira y si pega vale".

Decía lo mismo cambiando caras por lisas o cruces. No entendía bien qué era eso.
Un señor calvo con gafas de sol me dijo que eran las chapas, un juego típico de esas fechas. Era como el cara y cruz pero en el que debían de coincidir dos monedas que se tiraban al aire a la vez.

Me pareció un buen pueril método para conseguir financiación para la noche y posteriores días. Al no ser una catedral me costaba tal propósito.

Aposenté mi glúteo en una silla. Enseguida me tocó tirar. El calvo me dijo el dinero que tenía que poner y la elección que recomendaba. Le hice caso y gané.

Eso parecía que iba a ser sencillo, como chupar tocino, pero no fue así. Perdí tres apuestas seguidas.

De la oscuridad salía un ruido cada vez que la cagaba. Era algo confuso, un "pffssffss" como de desencanto por mi dicha.
A la cuarta vez que lo escuché y presa de la impotencia y de la caída libre me giré y observé que quien emana tan onomatopeya era una ermozza mujer rubia con unos dientes preciosos, como de ser modelo o trabajar en una clínica odontológica.

- "Vas mal, guapo, toma esto. Apriétalo fuerte cuando tires la próxima vez y juégate todo lo que te quede. Ganarás seguro. Fíate de mí".

Me ofreció esto:


Estaba demasiado buena como para no hacerle caso. Esperé ansioso mi chance. Una vez me llegó el turno me jugué todo a caras... y salieron cruces.
Al apretar lo que yo creía que era una piedra preciosa pude comprobar que no era tal, era una guinda con azúcar que me explotó en la mano.
La chica del "pffssffss" soltó una carcajada tremenda. Mis lágrimas por haber perdido y por haber sido humillado no se podían evitar. Quería pedirle explicaciones, pero era ridículo que lo hiciera. Ese acto de gilipollez no tenía más culpable que yo.

En aquel momento de duda y sonrojo la rubia se levantó de su silla, me agarró la mano mancillada por la guinda y me la limpió con un pañuelo. Me sonrió y me soltó con asertividad:

- "Hoy es tu noche de suerte".
- "Lo dudo" - respondí con la cabeza agachada.
- "Hazme caso, has ganado"- rebatió.

Me agarró la mano antes sucia, ahora algo pegajosa pero casi limpia y salimos de aquel tugurio hacia el hotel donde moraba por temas laborales. Tenía alcohol como para tumbar a Ernest H.

Después de una maravillosa noche - en la que hubo de todo menos descanso - me desperté tarde. Ella ya no estaba. En la mesilla había un sobre con 300 euros y una nota que decía :

"Las rubias no aparecemos siempre. No vuelvas a jugar a nada salvo que sea desnudo conmigo y tendrás fortuna. Llámame".
Y puso su nombre con un móvil que tardé en marcar dos semanas.

En la parte de afuera del sobre estaba escrito "PFFSSFFSS".


domingo, 14 de abril de 2019

LA POSTAL DEL BESO DE KLIMT




      Es una tarde de domingo rara. Me pongo las gafas para concretar la fecha del calendario que se proyecta en la pared con cifras rojas potentes.

- "15 de abril de 2029, joder, cómo pasa el tiempo" - Comento a mi robot asistente que me trae cafés con leche generados por la impresora.

Leo que Kirk Douglas ha vuelto al cine, su hijo no tuvo tanta suerte y ahora está en otro sitio más tranquilo, congelado, como Walt, que sigue esperando su turno para regresar.

Encuentro una caja con postales variadas. Hay de todo. Una me llama la atención especialmente. La reconozco por la foto que la acompaña, es el beso de Gustav Klimt.
Bajo el hilo musical, Ludovico pierde potencia.

Pone la fecha, no tiene matasellos. Es del 14 de abril de 2019.

Han pasado muchas cosas desde entonces, por ejemplo rechacé el Planeta. No necesitaba el dinero del premio, ya me había forrado con la adaptación estadounidense de LA SONRISA DEL MELÓN. Bradley Cooper estaba muy bien. Gané un Óscar. Lo tengo en el baño.

Me pierdo, mi déficit de atención siempre me traiciona.

La postal lleva fecha pero no fue enviada. No me atreví. Era gilipollas. Con el tiempo aprendí que hay que arriesgarse para conseguir el éxito.

El texto es el siguiente:

    Querida XXX (oculto el nombre de la interesada porque por la Ley de protección de datos, si aportas datos personales te cortan un pie); 

 Me encantaron esos dos besos que te robé en aquel aparcamiento del centro comercial. El abrazo no tanto, me quedó flojo. Es mejorable.
Pocas veces he sentido esto tan jodidamente raro que me pasa: una molestia estomacal que indica que algo se ha revuelto ahí. No sé qué es pero me gusta.
Sé que ahora estás descubriendo una nueva forma de vivir, de quedar con gente, de conocer a gente, y sé que es necesario y saludable. 
Bien, pues yo quiero estar dentro de tu rutina, pero con reincidencia, con continuidad, no irme. 
Probar a que sabe todo lo tuyo, escucharte como si fueras una profesora de niños chicos. 
Aprender, complementarnos, disfrutar juntos.
Entiendo que quieras vivir nuevas experiencias y creo que no es excluible, no en parte. Podemos sumar juntos. 

Podría esperar a que me llamaras para cenar pero luego pasan cosas, suceden serendipias, y nunca se sabe cuando se va a cruzar otro más valiente que yo que sepa besar como se hacía en las películas de los años 80, con ósculos (no debí usar este término, lleva a equívocos) que señalaban el camino a seguir sin dudas. Que disipaban miedos.

También he pensado en qué pensarías al recibir esta postal, no sé, espero atreverme y no quedarme con la duda. No tener que lamentar ucronías ( otra palabra pedante innecesaria)
Pues eso, que espero verte pronto y no dejar de verte nunca. 
Quiero todo contigo, si me lo permites. 

Un beso,
Carlos del B. Iglesias (firmé como en los libros, fueron los nervios)

Como podéis suponer nunca la envié. Fue escrita porque aquel día se cayó Whatsapp (para siempre) y preferí ponerlo por escrito a llamar por teléfono.
Al no tener noticias mías quemó Tinder y yo me quemé solo, por cobarde, por idiota, por imbécil... Mi posterior promiscuidad tras conocer que tenía novio no me consoló, de hecho me hizo más miserable.
Me he dicho mil insultos al espejo, no me he perdonado.

Todo podía haber sido diferente si esta postal hubiera llegado a su destino aquel domingo de abril, que hoy recuerdo gris pero que seguramente fuera soleado.

Nunca os quedéis con las ganas. Hay trenes que no se deben dejar pasar.



jueves, 21 de febrero de 2019

PIEL FINA, POCO HUMOR Y MUCHOS GILIPOLLAS


Ofendiditos por algo que has dicho en Twitter esperan su momento para exponer su sentimiento.


   Cualquiera que lea el título de este post se llevará una opinión equivocada de mí. Seguro que piensa que soy un irreverente muchacho con ganas de jarana y que busca escribir algo para provocar reacciones de la gente para obtener visitas. ERROR. Hace tiempo que dejé de tener trinchera porque todas me parecen un timo.

De hecho esa es una de las cosas que más vergüenza ajena me da, no inferior a esa que me provoca cada vez que un troll  ( suelen ser perfiles falsos feos o gente fea por dentro, además de limitados intelectualmente) busca el renuncio de alguien que ha creado contenido. Suelen presumir con capturas de pantalla - como el que ha atrapado una presa- , y recibirán el aplauso de los que creen que los zascas conllevan algún sugus de premio.
Para eso debería estar el periodismo, para dejar en evidencia a los mentirosos, lo otro es consecuencia de defectos endogámicos alejados de la autocrítica y exagerados por una terrible piel fina.

Pero esa es solo una pata de la mesa (aviso que esta mesa está falta de patas). Otra es la que escriben posts agresivos - como relataba al principio - buscando enfurecer a las masas.
Amparados en la libertad de expresión exponen mierda de mal culo y consiguen frustrar más a la ya jodida parroquia. Echan gasolina con la etiqueta del humor y los que están enfrente contestan como locos, porque lo están, aunque no sé si menos que los primeros. No es una locura sana. Son extremistas de la estupidez aliados contra la paz y el buen rollo.

También os digo que respeto que unos y otros sean libres de exponer sus ideas, siempre y cuando también sean libres de escoger pastilla de jabón en la trena cuando el humor pasa a ser delito de manera objetiva. Por supuesto que las amenazas deberían estar todas penadas. Hay que saber que hay actos que acarrean consecuencias con independencia de colores y de situación social.

Luego vendrán los demás miembros de la pandilla y usarán la táctica de la plañidera, porque al final se es cobarde cuando se escupen pensamientos como el que se tira pedos, sin contenerse, en público.
Y se amenazan, se insultan, se dan palmaditas en la espalda a los héroes de barro que son flor para hoy y abono de caca para mañana, porque no dejarán nada bueno.

Las dos Españas están presentes en todo. Sin Némesis parece ser que la gente no puede vivir. No vale eso de exponer opiniones sin tratar de herir. Se busca el grito, el escándalo, la publicidad del corto de miras, a secas.
También os digo que la gente cree que su opinión importa, y no es así, no todas las opiniones importan. A mí os aseguro que no. Nos sobrevaloramos.
Seguimos las directrices de TODOS los políticos para tenernos ocupados y despistados mientras se sirven en vez de servir a la gente. No interesa la paz, interesa la frustración, interesa el río revuelto.
Se podría crear en vez de destruir pero eso da menos réditos. Es mejor dar tiza a los tontos para que se crean importantes. Provocan humo para que no se vean los focos de los incendios.
Es lo mismo que pasaba ( y pasa ) cuando los señores de la guerra mandan a los soldados al frente con promesas de gloria y ellos no se exponen, solo recogen beneficios. Nunca pierden. Ahora usan a los voceros en las redes sociales.

Además de esto reconozco que falta humor. Todo lo que diga el que no piensa como yo es dañino, y tampoco. Todo duele. Que te roben o que te tengan sin trabajo no, pero que no se metan con intangibles que nos representan. El humor puede ser malo o bueno, pero es humor.
El humor sana, aunque es cierto es que un tema repetido mucho puede saciar y puede pasarse de una muestra de ingenio a una provocación innecesaria, que es lo que decía al principio del todo. Esto pasa mucho.

Otro tema que completa esta Santa Trinidad patria es que hay muchos gilipollas. Puede que incluso yo sea uno de ellos. Pero no es por ser España, es por ser muchos. Si somos 46 millones de habitantes tiene que haber muchos gilipollas, al igual que habrá muchos ignorantes y muchos malnacidos, pero ojo, aquí viene la sorpresa como colofón final : muchos que piensan como yo están incluidos en esos parámetros, no es una cuestión de pensamiento, es un tema de cómo exponerlo.

Tenemos mucha información pero no tenemos mucha habilidad de como gestionarla.
Tratemos de pensar por nosotros mismos, tratemos de rozar con los dedos la utopía del librepensamiento. Censuremos al borreguismo.