jueves, 7 de enero de 2016

ROCÍO MORENO, OTRA FORMA DE ENTENDER LA RADIO


En pocos días dejará de escucharse su voz en la radio, espero que sea un "hasta pronto".

No, no soy su amigo, soy un mero conocido que seguramente si se cruzara conmigo en la calle no me reconocería, así que puedo escribir lo que quiera, sobre ella, de la manera que quiera. Tengo esa tremenda libertad.

Últimamente la radio se ha convertido es un cajón de sastre donde se quieren importar rostros, voces y maneras de la televisión para asegurarse el "factor oveja". En una acción comercial se llama así a lo que se podría llamar más comúnmente el "boca a boca". Es más fácil recopilar audiencia con gente famosa (o eso creen).
Ahora se hacen programas que parecen jaulas de grillos, donde siempre hay imitaciones (demasiadas) y "llamadas sorpresa" a personas para ver si son infieles o para gastar bromas que no tienen puta gracia.
Si a mí alguien me hace una de esas graciosísimas bromas le dejo de hablar. Respeto que haya esto, pero me parece poco interesante, repetitivo y cansino.
En un país donde triunfa Telecinco no me extraña que la gente siga este tipo de formatos, aunque claro, tampoco me extrañan otras muchas cosas ya que la "España de charanga y pandereta" siempre está ahí.

Asimilando que existen esa clase de programas luego hay otros donde los locutores que se empeñan en ser "comunicadores". Sí, son raras avis, no abundan, por eso cuando una de esas especies el peligro de extinción cesa en su trabajo, en su empeño, me parece que algo dentro de nosotros muere, porque nos volvemos más vulgares.

Los comunicadores llegan dentro, remueven, tienen estilo propio, buscan la divulgación, generan empatía con el oyente, tratan de crear emociones y no siguen modas. Un ejemplo de comunicador mítico, para mí, fue Juan Antonio Cebrián.  

Rocío Moreno es de esa raza, es de los que mira diferente.
No voy a destacar su belleza, ni siquiera su simpatía, voy a destacar la "forma de hacer" su trabajo.
Ha conseguido algo que nadie ha logrado y es que escuche, disciplinadamente, su programa de radio.

Ella es escritora, es atleta, es mujer, es optimista, es amiga de los animales, es fuerza, es emoción y sensibilidad, es cultura musical (y de la otra), es divertida y es empatía.
En su programa de radio mezcla literatura y música, por eso me gusta.
Su cálida voz te envuelve en un manto de confort. Maneja las canciones, según los estados de ánimo, con la misma habilidad que tiene Ludovico Einaudi al componer piezas. Siempre certera.

Otro aspecto señalable, además del buen rollo que crea, es su lado solidario. Está tremendamente volcada en causas sociales. No es de los que se quejan por las situaciones sin mover un dedo, de los que demuestran rabia por las injusticias sentados en su sillón, ella actúa.
Sé que tiene varios proyectos en mente. Muchos relacionados con la figura femenina, las letras y el deporte.
Encima está para hacer un Iron man. Eso de mens sana in corpore sano lo tiene tatuado en el omóplato, creo.

Pues a pesar de todas las virtudes, de las que hace gala, en unos pocos días deja la radio y se aferra a nuevos proyectos. Los que "piensan y deciden" sabrán. Yo creo que una comunicadora así, que además tiene el respaldo de los oyentes en los estudios de audiencia, es un lujo para la radio, donde lleva muchos años y que no escucharla por las mañana será un castigo demasiado severo para los que todavía creemos que la vida es maravillosa ( Andrés Montes, siempre presente) y que las letras y la música son lo que puede salvarnos de esta deriva de decadencia mental.
Poder pensar, poder sentir, poder valorar lo que se tiene y no, poder mejorar como personas, tendría que estar subvencionado. Rocío debería ser recetada en las farmacias. No es contingente, es necesaria.

No todo es bueno en ella. Tiene dos grandes fallos esta andaluza de ojazos tremendos: me niega un café y no ha comprado mi libro (La sonrisa del melón). Los dos son subsanables.



                        Calle 13- "Siempre digo lo que pienso"





lunes, 28 de diciembre de 2015

TE AMO (SIN LETRA PEQUEÑA)



Nos cuesta, nos cuesta mucho, demasiado, decir ciertas palabras y no acompañarlas de muletillas, condicionantes, excepciones y cláusulas que desvirtúan ese impúdico y sano acto de valentía.

Sucede que todo está controlado hasta que llega la Navidad. Estas fechas predisponen para la lágrima, desarman barreras y te colocan frente al televisor donde siempre echan una película de Meg Ryan y al final te acaba convenciendo, antes de que se operase y se pareciera a un chino estreñido, que Algo para recordar no está tan mal y que para verla con manta, en un sofá y con cierta compañía es hasta buena.

Nos cuesta decir lo que sentimos, insisto, mucho. Aprovechamos estas fechas para ampararnos en que son días propicios y lo ponemos en Christmas, mensajes de buenos deseos por whatsapp y en proposiciones indecentes escondidas en el envoltorio de un mazapán.
Yo, mismamente, lo camuflo en dedicatorias de mis libros.

Quiero a mucha gente que nunca sabrá que la quiero, amo, echo de menos o pienso. Soy así de gilipollas, como muchos de vosotros que asentís a estas palabras y os decís por dentro un "otra vez que tiene razón este atractivo escritor".

Uno de mis propósitos de este nuevo año es decir las cosas más directamente, o mejor aún, a demostrarlas.
No quiero que nadie se quede con la duda. Incluso a los que me caigan mal se lo haré saber. Los que lean mi libro y no les guste estarán dentro de este selecto grupo, si se da el caso de que no guste (cosa que veo complicada).

Amar suena fuerte, querer también pero menos. Desear suena bien salvo que se lo digas a gente que no conoces y piense que eres un perturbado mental de esos que llevan gabardina y enseñan su interior a niñas en los parques.
Apreciar es más usado, pero no me gusta. Tener aprecio se me antoja escaso. Creo que se pueden apreciar cosas, por lo tanto no es aplicable solamente a humanos o seres vivos, y si se puede equiparar cosas y vidas no me interesa. No, no me gusta apreciar. Si lo digo que se sepa que lo hago con sorna.

Amar y querer depende de estados de ánimo y de periodos vitales. También del tiempo y de las necesidades. Son sentimientos que parecen sinceros pero no lo son del todo porque requieren correspondencia para ser plenos y si no la hay son mutables en otros sentimientos menos bonitos.

Hoy tengo el día tonto, tengo una de Woody Allen preparada y no estoy para réplicas ni anotaciones en cuenta, así que os diré un OS QUIERO como norma general y el que quiera que se baje de ese barco.

Felices fiestas y feliz año nuevo.

sábado, 28 de noviembre de 2015

ESE PUTO BINOMIO: SER EMPÁTICO Y PSICÓPATA



Es una curiosa relación que se da en mayor número de casos de lo que suponemos.

Muchas personas que nos resultan empáticos resultan siendo, al final, unos verdaderos psicópatas.
Se nutren de los sentimientos lastimados, de carencias, para conseguir sus fines. Suelen ser de dominación, manejar vidas a su antojo, condicionar actos, disponer de información confidencial para fines oscuros, conocer puntos débiles con heridas donde echar sal para que duela...

La información es poder. Cuando en un momento de bajón compartes información confidencial con otra persona estás expuesto a que esta sea usada en tu contra.
No es que haya que ser introvertido, es bueno hablar las cosas, pero hay que saber a quién se las decimos.
Mucha gente va soltando en cada esquina sus problemas y muchas veces están relacionados con carencias afectivas que lo que quieren es que sean cubiertas por el que lo escucha.
Es fiar todo a que el que lo recepciona no nos quiera joder. La discreción es importante en todos los ámbitos de la vida. Hay que medir mucho las consecuencias de todos los actos, más de los que pueden tener una naturaleza comprometida para nuestro entorno o nuestra vida.

Hay mucha gente buena, mucha, la mayoría. Ser bueno no significa que se sepa escuchar. Lo de la empatía ya es más difícil de encontrar ya que hay mucha lírica en estos asuntos.
Cuando conocemos a alguien empático nos dejamos llevar y eso puede aliviarnos en la mayoría de los casos, nos ayudará a soltar carga, pero hay otros casos en los que la carga se incrementará.

Los psicópatas están en la Sociedad, es una realidad irrefutable. Desde los políticos que nos gobiernan hasta en los bares en los que tomamos café. Hay muchos pero no se les ve, están camuflados. Ninguno lleva un cartel que ponga "soy un psicópata de mierda".
La psicopatía y la empatía suelen tener como denominador común la capacidad de escuchar y la inteligencia. Se requiere un mínimo de recursos para ser un psicópata de este tipo, mental. Para matar un gato a patadas evidentemente no.

La mente tiene aristas que son imposibles de controlar, lo que tenemos que hacer es poner profilaxis a nuestro verbo. Tenemos que saber que los hijos de puta psicópatas (con piel de cordero de empatía) existen.
No queremos que nos manipulen, no queremos ser víctimas de chantajes, no queremos que nuestra vida dependa del antojo de un ser sin sentimientos y macabro. Tenemos que medir consecuancias, recalco.

Seamos sociables pero también seamos inteligentes y no vendamos (o regalemos) nuestro alma al diablo.

lunes, 23 de noviembre de 2015

EL MIEDO : ENEMIGO COMÚN

                    
     Película "El carnaval de las almas" de 1962. La actriz Candace Hilligoss.


Si hay algo común que compartimos todos los habitantes de la Tierra es el miedo.
Se presenta en varias formas, de varias maneras, con diferentes intereses, de manera inconsciente y atávica, miedos heredados, miedos consentidos, desviaciones de dificultades o de dudas en acciones temerosas.

Tenemos miedo al cambio.

Es muy habitual que romper nuestro círculo de confort nos proporcione desasosiego.
Aún a sabiendas de que lo que tenemos no es gran cosa o que no es la mejor de las opciones preferimos mantener el status conseguido, el plato de lentejas, la comodidad de lo acaparado, a arriesgar y conseguir cosas que pueden ser mejores pero que no tenemos ninguna certeza de que lo vamos a obtener o la seguridad de que el resultado será el anhelado.
Este es el miedo que nos hará no dejar la ciudad en la que hemos nacido, no dejar la pareja que nos tiene muertos en vida, no votar a un partido emergente a sabiendas que el conocido está lleno de chorizos, no cambiar de trabajo, no mandar a la mierda a los que nos destruyen en el día a día, etc...

Desde pequeños se nos venden el miedo, las cosas malas, como contrapunto de las cosas buenas. Este es el trabajo de lavado de cerebros que dominan las religiones con sus cielos y sus infiernos (y los castigos por caer en los segundos y las fortunas por conseguir pertenecer a los primeros).
Con esta sencilla maniobra de guiar borregos nos tienen dominados personas que a su vez han sido dominados y que repiten una y otra vez esta infortunada manera de cortar las libertades.

El miedo es enemigo mortal de la libertad.

Los niños carecen al nacer de estos miedos, y de todos. Es por eso que no tienen miedo de acariciar perros de presa, ni de arañas, ni de quemarse poniendo la mano en el fuego, ni de cruzar una calle tras un balón.
Los miedos se generan después cuando unos padres quieren protegerles y cuando la Sociedad completa el trabajo de manera limpia y consentida, sin luchar contra la implantación dominante de la Religión en la Sociedad y cediendo el poder de inculcar miedos a los lobbys de diferentes sectores.
Todo es un plan perfectamente engrasado, consentido y perpetuado por los siglos de los siglos.
Ya te crearán  enemigos y guerras para que sepas que la maldad está afuera y que no puedes desviarte del camino del redil.
Si piensas por ti solo...malo. Los borregos son más y te llevarán como agua brava de río que baja inmisericorde por un cauce que pretende desembocar en el mar, sin pararse a pensar en tu idiosincrasia.

El miedo social es jodido, el miedo en las relaciones amorosas o sentimentales es paralizante.
Conozco muchas parejas que siguen juntas por miedo, y eso mata (metafóricamente o de manera real).
Otras que nunca se forman por miedo a amar, miedo a depender emocionalmente de otro o miedo al fracaso.
Somos tan absurdos que tenemos miedo a fracasar sin intentar, que es una muestra de que somos una raza de gilipollas supremos.
En vez de colocar en balanzas lo que se tiene y lo que se puede conseguir, de manera optimista, se ponen miedos y posibles fiascos.
Solo los que colocan con objetividad en la balanza sus condiciones personales acaban dando pasos para adelante.
Los otros son los que se lamentarán toda la vida de su suerte y los que te juzgarán por no ser como ellos.

El miedo mata. Mata ilusiones, nos convierte en ficus y nos vuelve vulgares.

Cada uno es un ser maravilloso que ha llegado a este mundo de una manera tan mágica que es la unión de dos fluidos corporales humanos.
Partimos de un "hecho mágico" y nos volvemos vulgares.
Tomamos referencias equivocadas, porque el primer error es intentar compararse, intentar parecerse a otros.
Las vidas son personales, cada uno tenemos la obligación de hacer nuestras vidas especiales. Tenemos la indudable necesidad de romper todos los miedos que haya, reales o inventados.
Las arañas no nos harán nada si nosotros sabemos que no nos pueden hacer nada. No hay que confundir ser precavido con ser temeroso.
Es lo del ejemplo del niño que cruza la calle detrás de un balón, hay que enseñarle a que mire a los lados para que no vengan coches cuando cruce, no hay que dejarle sin que juegue al balón en un banco. Tiene que hacer la vida normal y dejarse de dar demasiada importancia a los miedos.

El miedo es un puto cabrón que nos jode, lo hace porque le hemos dado mucha importancia. Venceremos la parálisis que nos provoca cuando le ignoremos, al igual que se vencen casi todas las enfermedades mentales, y el miedo, no os olvidéis, es la más común y mortífera de todas.

Seamos libres de equivocarnos, mandemos a tomar por culo a los miedos. La felicidad nos espera a vuelta de la esquina. Poneos guapas y guapos.



sábado, 14 de noviembre de 2015

RESEÑAS DE MI LIBRO "LA SONRISA DEL MELÓN" (EL SIMIO LECTOR Y ENTRE MONTONES DE LIBROS)




Siempre he dicho que soy un tipo con suerte. Además presumo de que intento estar rodeado de gente interesante que me aporta muchas cosas. Las personas que firman estas reseñas son dos claros ejemplos.

Al escribir el libro decidí refrendar las opiniones que me daba personas cercanas con la de los firmantes de dos blogs de literatura profesionales. Quería corroborar que el buen sabor de boca dejado en cierta gente era algo objetivo y no solo producto de una  subjetividad amparada en la amistad o en la cortesía.

Mónica Jurado (Blog El Simio Lector) y Mientras Leo/Romualda ( Entre montones de libros) escribieron libremente sobre la obra. Fue leída antes de que se haya publicado, estando en proceso de crowdfunding, cosa que me hace agradecer doblemente el esfuerzo realizado porque las condiciones para su degustación no eran las perfectas.

El crowdfunding acaba el día 16 de Noviembre, podéis entrar en este enlace para colaborar.

http://www.verkami.com/projects/13133-libro-la-sonrisa-del-melon

Parece ser que las aventuras vitales de Alex Ford les ha gustado, cosa que me honra e incluso me emociona. De sus palabras sacaré muchas cosas para futuros proyectos, muchas valoraciones interesantes y mucha fuerza para emprender esta empresa con el mayor entusiasmo posible, que en mi caso ya es enorme.

Gracias de corazón.

Aquí pongo los enlaces de ambas reseñas, por si os queréis animar.

EL SIMIO LECTOR

http://elsimiolector.blogspot.com.es/2015/11/la-sonrisa-del-melon-de-carlos-del-b.html

ENTRE MONTONES DE LIBROS

http://entremontonesdelibros.blogspot.com.es/2015/11/sonrisa-melon-carlos-mientrasleo.html

viernes, 6 de noviembre de 2015

7 NOVIEMBRE - MARCHA ESTATAL CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS


¿No te afecta? ¿Seguro?...lo dudo.
Dudo que alguien, sea hombre o mujer, que haya sido parido por su madre, no tenga el mínimo interés en estas cosas.
Si no te involucras en ello, aunque sea de pensamiento condenatorio, es que eres verdugo o cómplice y ambas cosas me producen el mayor de los ascos.
Suficiente tenemos con estos Gobiernos que se suceden y que miran a otro lado vaya usted a saber por qué y que cuando legislan lo hacen de una manera muy imperfecta, llena de lagunas y amparando al bastardo ninguneando a la víctima.

¿No te das cuenta de que esto no es normal? ¿No te parece que se está cometiendo una serie de asesinatos de mujeres que cada vez va a más y que cuentan con una impunidad repugnante?
Y hablo de asesinatos, no muertes, como ponen las noticias de los periódicos que como todos sabemos tienen dos grandes problemas: obedecen la voz del amo y están llenos de junta-letras analfabetos que a duras penas diferencian la mano izquierda de la mano derecha.

¿Esto es solo un problema de mujeres? ¿No es tuyo?
¿Te das cuenta de que el patriarcado, el machismo, se nos ha involucrado desde pequeños en todo? ¿Qué se cometen tropelías como pagar menos a una mujer por el mismo trabajo?¿Qué se considera el sexo fuerte a alguien que no pare? ¿Qué estamos rodeados de putos asesinos en potencia que entienden mal la propiedad privada y golpean a su mujer como si lo hicieran con una pelota de tenis?

¿De verdad queréis convivir con esta lacra cerca? ¿No sería mejor eliminar de nuestro paisaje a los violentos, a los asesinos, a los que les amparan?

¿No te duelen las tripas cada vez que asesinan a una mujer? ¿Te provoca más malestar que un futbolista se lesione? ¿Eres mujer y crees que está bien que los maridos peguen? ¿No te duele ver sufrir a una mujer porque tiene un infierno en casa?

Si estás en desacuerdo conmigo te diré una cosa: eres mierda.

Si estás de acuerdo quiero que sepas que el 7 de Noviembre se celebran concentraciones en toda España y eventos relacionados con estas reivindicaciones porque todavía, en este puto país enfermo con patologías atávicas, hay gente que pensamos que las cosas pueden cambiar y que nadie tiene derecho a borrar la sonrisa de otro.

Si eres mujer maltratada, no lo dudes, llama al 016, pide ayuda. No estás sola.

#7N #TerrorismoMachista #CuestiónEstado


viernes, 30 de octubre de 2015

SOY "VAINILLA", SEXUALMENTE HABLANDO

                       
                                     Polo de vainilla, muy propio


Pues resulta que soy vainilla, señora.
Estaba yo el otro día hablando con una amiga sobre el Existencialismo de Kierkegaard y la conversación derivó de tan santa manera que llegué a tener constancia de que soy así.

Vainilla en el argot de las relaciones BDSM (engloba una serie de prácticas sexuales como el Bondage, la Disciplina, la Dominación, la Sumisión y el Sadismo Masoquismo) son las personas que basan sus preferencias sexuales exclusivamente al sexo convencional y que no tienen deseos de probar nuevas cosas o experimentar nuevas opciones epicúreas.

La verdad es que no me extraña que esas cosas no me motiven. No lo he hecho ni en un ascensor así que no me imagino siendo cagado por una amable dama. Tampoco me veo con los pezones quemados por velas o golpeado con una presunta fémina vestida de cuero con una fusta, que más que darme placer me daría acojone. No, no me veo.

Respeto todas las modalidades de sexualidad salvo las que son delito o considero desviaciones mentales. Es decir, la pedofilia, por ejemplo, me parece una aberración de las más repugnantes que existen. No se obra con contundencia sobre ella por países cercanos a Italia, se me ocurre así de pronto, pero eso ya es otro tema de los de saben muchos los seguidores de la moral de American Beauty.

Por no hacer, puestos a reconocer cosas ahora que estamos en familia, no he hecho un trío en mi vida. Tengo que reconocer que sí que lo he pensado, que un día estuve relativamente cerca, pero que con los años es una idea que me da más pereza que placer. No soy mucho de compartir estas cosas, menos si es con otro tío, lo que llaman trío demoníaco.
Uno intenta mantenerse digno con una fémina pero con dos mi fondo físico me dejaría en evidencia.

Puedo parecer aburrido si digo que nunca he ido de putas y que nunca iré (es un tema moral, de asco y de falta de necesidad). He asistido a pocos streapteases en mi vida y me parecen una paletada enorme, además de una pérdida de dinero y tiempo. Es más propio de la época de Pajares y Esteso que de una sociedad que se supone que avanza. Viendo las "encuestas cocinadas" compruebo que no, que no avanza, que retrocede.

También soy de aquellos que prefiere la insinuación a la evidencia. Prefiero un modelo de vestimenta que me despierte del letargo mi imaginación de sapiosexual que una película porno donde puedo comprobar si la actriz tiene amigdalitis por su vagina.  Ver sexo en pantalla de cerca tampoco es una cosa que me vuelva loco. Tampoco me he tocado con el trailer de Star Wars, pero eso es otro tema.

En estos temas, los sexuales, creo que lo principal es el respeto y el mutuo acuerdo. Que dos quieren darse azotes, que se den, pero de manera consensuada. Cada uno tiene sus preferencias y sus límites. La base, insisto, es que ambas partes (o las que sean) estén de acuerdo en que eso es lo que quieren hacer. Lo de acceder a deseos "no vainillas" por satisfacer a la pareja y retenerla también me parece triste, muy triste.

No creo que cambie nunca mi sabor vainilla por uno de chocolate, tutti frutti o plátano. Espero que se me respete que en esto soy conservador, es la única parcela de mi vida en que no soy progresista.

La base es esa: respetar. Cada uno en su casa que haga lo que quiera con su vida, con su sexo, con su mando de la televisión a la hora de elegir programas o a la hora de beber la leche a morro.
"Leche a morro", mira, eso sí que me ha puesto.


                                                   Pereza - "Como lo tienes tú"