lunes, 4 de marzo de 2013

EL GAT DE SCHRÖDINGER, DE JORDI DAUSÁ

                                                     Portada del libro

Me gusta como escribe este tío.
Siempre pienso que cuando publique algo quiero que sea con su estilo, con su humor, con la forma de contar las cosas que él tiene. Me resulta amena su lectura y cumple con el propósito necesario de entretener.

Normalmente suelo leer más rápido, en este caso he leído más lento porque está escrito en catalán.
Mi conocimiento del idioma es limitado, lo aprendí cuando vivía allí por 3 motivos básicos : saber lo que ponía el menú, poder ligar en los bares por la noche y por trabajo (por ese orden exacto de prioridad).
Es por ello que al leer este libro tengo al lado un traductor online para resolver dudas, aunque reconozco que lo he mirado menos de lo que esperaba. Conocer al autor también me ayuda a entender su forma de contar las cosas.

Si alguna vez se me puede llamar escritor de los de "hecho" es por culpa de este hombre. El desencadenante  de que yo os torture con mis pensamientos y palabras fue el día en que fui a la presentación de su libro "Manual de Supervivencia" en Cassá de la Selva. En la dedicatoria me puso "colega", y eso me dio que pensar.
Así que ya sabéis, si os atormento con escritos el culpable es este hombre.

Este libro, de título complicado, es la continuación del otro libro antes citado. Tiene los mismos personajes principales y el mismo afán por divertir y hacer pensar.

EL GAT DE SCHRÖDINGER, coge su título de una teoría que los frikis como yo habréis oído en la serie "The Big Bang Theory".

El experimento del gato de Schrödinger o paradoja de Schrödinger es un experimento imaginario concebido en 1935 por el físico Erwin Schrödinger para exponer una de las consecuencias menos intuitivas de la mecánica cuántica

Erwin Schrödinger plantea un sistema que se encuentra formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo, el cual contiene una partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere.
Al terminar el tiempo establecido, hay dos probabilidades del 50% de que el dispositivo se haya activado y el gato esté muerto, y la misma probabilidad de que el dispositivo no se haya activado y el gato esté vivo. Según los principios de la mecánica cuántica, la descripción correcta del sistema en ese momento (su función de onda) será el resultado de la superposición de los estados "vivo" y "muerto" (a su vez descritos por su función de onda). Sin embargo, una vez abramos la caja para comprobar el estado del gato, éste estará vivo o muerto.
Ahí radica la paradoja. Mientras que en la descripción clásica del sistema el gato estará vivo o muerto antes de que abramos la caja y comprobemos su estado, en la mecánica cuántica el sistema se encuentra en una superposición de los estados posibles hasta que interviene el observador. El paso de una superposición de estados a un estado definido se produce como consecuencia del proceso de medida, y no puede predecirse el estado final del sistema: sólo la probabilidad de obtener cada resultado. La naturaleza del proceso sigue siendo una incógnita, que ha dado lugar a distintas interpretaciones de carácter especulativo (fuente Wikipedia).


Como podéis comprobar el tema es complejo para cerebros planos como el mío, pero mola.

La trama del libro la puedo resumir en :
Matt, farmacéutico aficionado a la automedicación, celebra una despedida de soltero en Barcelona. Allí conoce a Tánia, que es miembro del grupo Nuevos Horizontes, y que le hace plantearse todo lo que daba por cierto.
Todo ello está envuelto en confusiones, persecuciones, paradojas cuánticas y reflexiones sobre la vida y sobre la manera de afrontar las cosas que resultan de lo más interesantes, todo sazonado con toques de humor de lo más ingeniosos y de guiños nostálgicos.
Cómo el propio autor dice es una mezcla de patatas fritas, Ibuprofeno y física cuántica envuelto todo en la música de una generación, esa de los que éramos jóvenes y que ahora estamos jodidos por la situación que nos está tocando sufrir al ver como se desmorona todo lo que teníamos conseguido gracias a una gestión nefasta de los que mandan.
Me parece un libro recomendable por varios motivos, pero el más grande de todos es el que invita a la reflexión como medio de solucionar los problemas, el no creerse todo a "pie juntillas" , el cuestionarse las cosas.
Jordi ha vuelto a dar en la diana, y espero que siga por este camino que es el que me motiva a leer sus libros.  No lo hago por compromiso estúpido, sino que lo hago por verdadero placer.

  Así parece un niño bueno y que no rompe un plato, pero hace artes marciales, boxeo y demás cosas que hacen que te pueda soltar una ostia y volverte la cara del revés, aunque es un tipo tranquilo.

                             Book trailer , seguramente el mejor que he visto en mucho tiempo.
Facebook del libro:
https://www.facebook.com/pages/El-gat-de-Schr%C3%B6dinger/498616156821037?fref=ts




10 comentarios:

Cari dijo...

Eso de mezclar patatas fritas, ibuprofeno y física cuántica está muy logrado, parece interesante.
Menos mal que dices que es pacífico porque con eso de las marciales, el boxeo (que por cierto no soporto) pues mejor no enfadarle.
Un abrazo Carlos

CARLOS dijo...


Es un gran tipo Cari, nada violento...jeje

Un abrazooooo

Mia dijo...

Me lo acabo de leer y esta semana intentaré hacer una reseña en mi blog! Me ha encantado :)
Que buen gusto que tenemos eh!

Mia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
CARLOS dijo...


Mia, nuestro gusto es exquisito, buen paladar ;)

Ángela dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
CARLOS dijo...

Amiga, en mi blog no se hacen chistes políticos, aunque sean buenos.:)
Este libro te gustará.

Un beso

Ángela dijo...

Chiste político suprimido. Vale, ahora te dejo un abrazo para ti, y a ese autor maravilloso le deseo muchas ventas.

CARLOS dijo...

no seas tonta...nunca borres nada, ¡collons!

Ángela dijo...

Te lavaré la boca con lejía, perfil romano...

Vale, nunca más borraré nada.