lunes, 19 de septiembre de 2016

EMPEZAR DE CERO: LA GRAN ESTUPIDEZ



Hoy voy a volver a deciros algo que os cambiará la vida, escuchadme bien. Venid, acercaos. Más cerca. ¿Me traéis los oídos limpitos sin cera? Vale.

Lo diré despacio para que se me entienda : si después de un fracaso vuestra idea es empezar de cero es que sois gilipollas. Seréis tontos del culo, lerdos y así puedo seguir emulando a Fernando Fernán Gómez que de esas cosas del insultar hacía un arte.

El mayor error que hay es no aprender de los errores. Esto es aplicable a todos los ámbitos de la vida.

Si has tenido varias experiencias amorosas y te sientes decepcionado o decepcionada lo mismo es que no tienes que elegir lo mismo otra vez, no tienes que quedarte con el prototipo que te hace sufrir. Eso de borrar todo y empezar de cero es una tontería enorme porque tienes que tomarlo como un aprendizaje, algo que no volverás a repetir, aún a riesgo de que vuelvas a equivocarte. Pero las posibilidades de éxito son mayores. El tiempo invertido servirá para algo.

Imagina que vas con el coche y el GPS te señala un camino que va directo hacia una tapia. Tú obedeces sin rechistar porque es una máquina y es sabia y te chocas una y otra vez contra la impenetrable masa de ladrillos. El problema es que el GPS está averiado y tú no has aprendido nada. Tienes que ignorar lo que te dice y seguir el camino correcto (que será diferente al recorrido). ¿Por qué hacer caso a los instintos equivocados? Somos falibles como humanos pero también tenemos la obligación de aprender, de madurar. Menos llorar por lo que sucede y más cambiar las cosas.

Hay muchas relaciones que llevan mucho tiempo juntas y se llevan de pena; no se soportan, se ponen cuernos y viven de las apariencias. Pero tienen algo que les une, bien sea que tienen negocios, hijos o pereza de dejarse. Van a terapia familiar (la cosa más inútil que existe sobre La Tierra) y deciden empezar de cero.
Sí, claro, vamos a eliminar TODOS los errores de estos veinte años, vamos a afilarnos los cuernos, vamos a devolvernos los golpes e insultos y vamos a empezar de cero. Así seremos felices, claro que sí.
Sois gilipollas. No va a funcionar, vais a perder el tiempo. No tenéis que volver a la casilla de inicio, tenéis que abandonar la partida, tenéis que cambiar de hábitos. Ese aire está contaminado.

Mi certera y contundente afirmación sobre el escaso nivel mental de los que aspiran a "empezar de cero" se basa en la observación objetiva de los miembros de mi especie. La gente pocas veces cambia. No, no cambiamos. Los defectos, las manías, las costumbres, las adicciones y las taras pocas veces son eliminadas por completo, es decir si volvemos a repetir actos con las personas que seguirán igual entonces el resultado será el mismo. ¿Conocéis a gente que haya acordado con vosotros un cambio y lo haya cumplido de manera perenne? No, no suele pasar. Siempre hay excepciones y ya sé que a veces es mejor mentirse que asumir la realidad.

Hay que reinventarse, aprender cosas, sentir curiosidad, probar, apuntar errores y tenerlos presentes porque así es la única forma de mejorar en la vida y aspirar a ser moderadamente felices.
No empecéis de cero, no desaprendáis, salvo que sea para borrar el historial de navegación de Google Chrome y que vaya más rápido. Ahí sí.

2 comentarios:

Claudia Bürk dijo...

Una entrada más que sabía. ¿Por que razón nos da tanto miedo el cambio?
Dios, acabas de abrirme los ojos. Me gusta tu manera de hablar: clara y concisa. No hay mejor terapia que la sinceridad.
Claudia B.

Carlos del B. Iglesias dijo...

Claudia, eres más sabia que yo. Los ojos ya los tenías abiertos, pero no del todo.
Abrazo