lunes, 9 de abril de 2012

LA COLA DEL SUPERMERCADO



Hay un mundo paralelo al que conocemos que se desarrolla en la cola de los supermercados.

Es el reino de las marujas, convierten a ese espacio en una especie de ciudad sin ley donde ellas tienen la capacidad de hacer y decir lo que sea.

Todos los día tengo que llamar la atención a la adorable ancianita ,que casi no puede andar, cuando se me intenta colar, a ritmo lento, adelantándome por el exterior y con la mirada al suelo. Siempre sonríen y te hacen quedar como una mala persona. Al día siguiente vuelve a intentarlo.

Luego están esas que llevan 2 cosas, y aunque tu lleves una te dicen.."paso..paso..gracias" ....y te dejan mudo...se ponen delante y te sueltan : "esa señora me ha dejado pasar"...da ganas de decir: "ya, pero yo no"....pero como tienes que mantener una imagen en el barrio y no exactamente de maltratar verbalmente a viejas...cedes y dejas que pase... pensando que eres más tonto de lo que suponías...

El otro día casi pierdo mi capacidad de procrear. Era un día lluvioso y yo guardaba cola con mis dos barras de pan poco cocidas. La mujer de adelante se agachó, no se a santo de qué todavía, y me golpeó con la afilada punta de sus paraguas en mi zona genital, produciéndome una sensación de malestar parecida a cuando veo el debate del Congreso de los diputados.
No me pidió perdón, seguía avanzando la cola y ella con su arma homicida debajo del brazo tirando los paquetes de chicles de los lineales, ajena al mundo , es su territorio... y yo sorteando sus embestidas con la pericia del que está avisado y con la agilidad de un espadachín....sigo vivo...de milagro...

También están esa gente que repasa las últimas noticias de vencindario recurriendo a parentescos imposibles de seguir " el primo del suegro del hermano del tío del cuarto"...y que no paran de hablar con un tonito ,demasiado chirriante y alto, en todo el transcurso de ese calvario llamado cola.

No hablaré de las cajeras, aunque mis favoritas son las del Día. Creo que son top models con conocimientos culturales inmensos.... No, realmente creo que son todas portuguesas, ya que todas tienen bigote y acompañando al efecto visual emiten unos gruñidos de lo más desagradable.

Creo que para estar en la cola de un supermercado hay que tener una  paciencia sublime. Me río del Job ese...

9 comentarios:

Alicia Pérez Gil dijo...

Yo he visto cosas que no creerías... Incluso portuguesas guapas y lampiñas, majo.

Lo peor que me ha pasado fue en un mercado de barrio. Una de esas señoras decidió saltarse el turno al grito de: Ya paso yo, guapa, que a ti no te están esperando en casa.

ya antes había dejado de venerar a mis mayores, pero aquella señora le dio la puntilla a su generación.

En venganza, el sábado dimos un acelerón, quemando ruedas, cuando otra anciana se decidió a cruzar una calle de cuatro carriles por un lugar sin semáforo, paso de cebra ni nada similar.

Ellas mandan en los mercados, pero las carreteras no son suyas...

40añera dijo...

Para mi es como entrar en otra dimensión un mundo paralelo en que existen otras normas que yo soy incapaz de entenderlas. Y que me dices de la maldición esa que elijas la cola que elijas siempre tendrá problemas y saldrás el último.

Un besote

CARLOS dijo...

Es un mundo fascinante ... mucho más peligroso que un guateque de zombis....

Besos a las dos

Nesa Costas dijo...

jajaja sin duda otro mundo y otras normas.
Lo mejor es cuando hay mucha cola y se abre otra caja, se cumple lo de que los últimos serán los primeros.
Desgraciadamente soy nieta de una de esas viejecitas adorables y despistadas que se te meten en medio. Cuando voy con ella al super me pongo de todos los colores y ella tan tranquila “es que me despisté, no me di cuenta…”
Si no la conociera hasta me lo creería, ya me gustaría a mí tener ese talento.
Besos

Ángela dijo...

argg...
te había escrito un tocho y se me ha borrado.
Bueno, que le decía yo a usted, señor aviador en paro, que sufro al pensar en la hinchazón y el dolor de sus partes nobles tras tan doloroso y atroz accidente. Pero no se lo tome usted en cuenta a la anciana, que seguro que no había dolo ni acritud en su gesto desafortunado.
A mi no me gusta ir a la compra. Cuando me dedique a vivir sólo de la literatura y de los hombres, te mandaré a ti, Carlos, a que me traigas las compresas y las acelgas. Sé que realizarás esta tarea con sumo placer. Pues eso, que un beso.
Mis experiencias en el supermercado no han ido más allá de la típica señora mayor que, soltando sobre la caja el contenido entero de su monedero, le dice a la cajera que vaya contando. Ésta, aterrada ante la visión de cincuenta euros en moneda de céntimo, la maldice un poquito por lo bajo, y los demás nos limitamos a sonreír beatificamente, perdonando a la anciana.

ea...

Cari dijo...

Hablas del supermercado Carlos, pero ni te cuento en el autobús, ellos y ellas viejecit@s adorables van poniendo los codos para no dejar pasar ni a Dios, algún encontronazo he tenido a cuenta de eso, además cuando va el autobús casi vacio, manda narices.
Lo del Super cierto, no voy mucho a la compra, eso se lo suelo dejar para mi "contrario" que además le gusta, pero cuando me pasa algo así me subo por las paredes, "poca paciencia" se llama, mea culpa, en mi caso, pero es que a veces ...

Un abrazo.

MC. dijo...

buenas...
aunque la realidad es terrorífica tu entrada me pareció muy divertida

besos!

gOtaSmaR dijo...

que decirte.. yo me muero cuando lo veo lleno de canis que escuchan pitbull y con medallones de oro colgando en el pecho y diciendo eso de "tronca.. te lo comía todo!" asco diosssssss y las susodichas acompañantes poligoneras con hula hoops de pendientes.. p'bernos matao!!

eso si, aqui sigo.. al final me encomiendo a santa prudencia y me las dejo largas envenenada y casi ahogada con mi propia saliva..

lo confieso.. me dan miedoooooooo

la rubia de la bici dijo...

Ayyyyy!!!!, aún me estoy riendo, qué bueno!!! jajaja, genial como siempre.