martes, 30 de abril de 2013

UN GOLFO BUENO



Últimamente defiendo una postura :existen los golfos buenos.

La gente está equivocada y cree que ser un "golfo" es como cometer un delito y no están en lo cierto.
Un golfo es un superviviente, un tipo que se conoce bien, que conoce sus virtudes y las explota.
Es alguien que crece en base a unos principios, un "leit motiv" basado (normalmente) en la labia y en un físico agradable.

Ahora saldrá algún erudito enfadado con el mundo y me dirá que  la wikipedia añade connotaciones negativas a este término, es cierto, pero ahí está el dulce poder de la polisemia, ese encanto que confunde a las mentes obtusas.

Hay ejemplos de polisemia significativos, uno de ellos es la palabra "zorra". Si es referente al bello animal la gente sonríe, pero cuando lo aplicas a su mujer no suele tomárselo muy bien. Falta humor en la sociedad.

Al tema, un golfo (de los que hablo hoy) es un tipo que se basa en el dominio del lenguaje, de las poses, en el estudio de los demás, en la improvisación, culto y camaleónico. No es fácil ser un golfo de este tipo.

En el fondo son actores frustrados, aspirantes a glorias que nunca conseguirán, soñadores peterpanianos, creadores de emociones, tuertos en el país de los ciegos, regaladores de sonrisas.

Una persona que crea ilusión en otra, bien sea mediante la palabra, el roce o el sentimiento, no puede ser malo, es por eso que creo que existen los golfos buenos.

Un golfo bueno es un conquistador de serie, sabrás si estás delante de uno cuando te envuelve con su verbo y sus cumplidos sin parecer un baboso mediocre, te hará sentir especial y te abrirá puertas que creías cerradas. Alguien así no puede ser malo.

Hay que saber diferenciar entre un golfo bueno y un embaucador, un estafador, un farsante o un vendemotos. Hay de todos los tipos pero la "catalogación" en uno u otro grupo depende de la inteligencia que se presupone al receptor del encanto.

Los golfos buenos tienen encanto, está claro. Puede que no sean los más guapos del baile, los que tengan más dinero, los que tengan mejor voz o los que vistan ropa más cara. No se esconden en el envoltorio, les interesa mostrar su interior, su magnetismo, su capacidad de enganche.

Los golfos buenos crean adicción. Estarás deseando saber de ellos, te sorprenderás a solas pensando en ellos. Se hacen imprescindibles porque son escasos, y si crees que hay muchos es que los estás confundiendo con otro tipo de personas. Es un tema de baremo.

Un golfo bueno es el tipo con el que las mujeres quieren acostarse y los tíos quieren tomarse unas cervezas.

Otro tema es saber si nacen o se hacen. Yo creo que aunque en parte hay que nacer con ello  luego hay que formarse a base de leer, observar, hablar, escuchar y sobre todo empatizar y tener asertividad.

Todo golfo bueno ha tenido un hecho (o hechos en su vida) que le han hecho ser así. Los callos se crean a base de sufrir, debe haber llorado, debe saber llorar y transformar esa impotencia de la derrota en la base de aprendizaje que haga construir en unas ruinas un edificio bien estructurado.

Un golfo bueno debe tener calle y edad. Alguien que no se ha relacionado con otras razas, otras culturas, otros credos, tiene una visión sesgada de la realidad. Y tiene que tener edad, un crío de 20 años no puede saber de la vida lo mismo que un hombre de 40, por muy listo que se crea o por mucha gafa de pasta que lleve. La vida, el ganar, el perder, el sufrir, el sonreír, el sumar experiencias solo se consigue con la edad.

Repito (para los que se hayan perdido) que hay muchos tipos de golfos, pero dentro de ellos están incluidos los golfos buenos, y puede, solo puede, que leas el blog de alguno de ellos...

                        Trailer original de "El golpe". Una biblia para algunos.

12 comentarios:

Ángela dijo...

Tú sabes, cielo, que entre todos los golfos eres mi preferido.

CARLOS dijo...

Gracias, te diría que tu eres mi golfa preferida pero suena feo.
Un beso

Cari dijo...

Pues casi me pierdo de verdad, por cierto me gusta “El Golpe” y los dos golfos que sale en ella.
Muy bien el ejemplo que has puesto de la palabra ZORRA, todo depende el castellano es rico en palabras que suerte tenemos.
Me gustan los golfos buenos, atractivos y algo pasotas, y quizá sólo quizá, tú seas uno de ellos.
Por cierto, ¿te das cuenta que no suena lo mismo GOLFO que GOLFA?
Me ha gustado tu entrada.
Un abrazo.

CARLOS dijo...

Pues si Cari, el lenguaje en muchas de sus connotaciones es machista y estúpido. Es cosa de nuestras mentes.
Un abrazo

angelamendez 2010@gmail.com dijo...

Jajajajajaj
Ay cómo me has hecho reír ....jajajaja

Claro Carlitos que hay golfos buenos, que nos hacen sentir muy bien...pero hasta ahí. Yo en verdad conozco golfos buenos y se notan a larga distancia. (Conste qué a tí no te considero golfo, te considero un hombre bueno incapaz de hacerle daÑo a nadie)

Hablo de golfos mexicanos y qué además de sentirse ""machos mex"" son buenos...""

Un abrazo.!

CARLOS dijo...

Un hombre bueno inofensivo...si es que...voy por el mal camino .

Un beso mexicanita

MC. dijo...

jajaja tanto lío para un justificativo?
bueno, espero no haberme perdido demasiado, es que soy tan rubia...


P/D: me hiciste acordar una canción que cantaba mi vieja "la pinta es lo de menos, vos sos un gordo bueno" (sin palabras)
mientras leía tu entrada en mi cabeza sonaba... "la pinta es lo de menos, yo soy un golfo bueno... ♫ ♪ con esa melodía de Juan y Juan...
en finn

Besoss y buena semana!

CARLOS dijo...

MC, muy chula esa canción ;)

Un abrazo

lachicabloggera dijo...

Como bien has dicho, la clave para diferenciarlos está en la inteligencia y el estado emocional del receptor. Hay veces que distingues claramente a uno de los malos, pero de todas formas te interesa ceder a sus encantos. Otras veces percibes a uno de los buenos, pero sabes que son peligrosos y prefieres mantenerlos a distancia, no sea que conquisten tu corazón. Bss

CARLOS dijo...

Chicabloggera, ¡tú eres lista! jaja. Impresionante manera de resumirlo. Me ha gustado.

Un beso

Jorge Gimeno Muro dijo...

Muy buena reflexión sobre la psicologia de los cortejos,solo comentaria que en mi opinion la edad no tiene tanta importancia a la hora de aprender de las experiencias sufridas, si no el como afrontas esa situación, la resuelves y lo que aprendes de ella. Ese pensamiento si eres capaz de hacerlo te va a ser igual de productivo a los 20, que a los 40, incluso los 80. un abrazo!

Carlos del Barrio dijo...

Tienes razón Jorge,

Un abrazo