martes, 14 de enero de 2014

ALGO SE CUECE EN BURGOS...



Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid. Un castellano que logró conquistar el Levante.

Puede parecer casual que este caballero burgalés iniciara (con la ayuda de su Tizona) una lucha contra el poder de los que mandaban y que acabara sus días en la actual Valencia. No lo creo.
Ahora que esa comunidad Mediterránea es uno de los focos principales de corrupción, un bastión importante del poder soberbio del Gobierno que impera por España amparado en su mayoría.
Es simbólico.
El Cid, que ganaba guerras incluso después de muerto, que algunos decían que medía más de 2 metros, ha resucitado su espíritu combativo y ha contagiado a sus paisanos burgaleses con los valores que hacen falta en este país.
Esos valores son los "cojones". Los castellanos tenemos los cojones del tamaño del corazón, eso es mucho decir. En España todos esperamos que las cosas cambien, pero quizás no nos movemos para conseguirlo.

Recuerden ejemplos como el de la resistencia de los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado contra el imperio de Carlos I o el de los numantinos que con Caro a la cabeza derrotaron a un ejército romano de 30 mil hombres en el 153 A.C. ADN castellano en todos estos casos.

No me extraña que sea en Burgos, en el barrio de Gamonal, donde la gente harta de chuleos indecentes, de actuaciones impuestas a golpe de dictado cacique, salgan a las calles a imponerse por la fuerza a los que no quieren diálogo.

La gente está harta de manifestarse pacíficamente y que los señoritos estén en casa, fumando puros pagados por todos nosotros, sonriendo con falsedad e impunidad viendo como la gente sufre, no come, muere, no puede tener dignidad en su día a día.

Corrijo, son dignos, más dignos en el sufrir de sus miserias que los inmorales que imponen su ley a golpe de respaldo mayoritario. El pueblo les dio el poder, el pueblo se lo debe quitar. Quedan dos años, como mucho...

Por cierto, amigos votantes de esta gente que seguiréis votándoles en las siguientes elecciones, estando en el paro, con recortes e impuestos de propina, os lo merecéis. Es justo. No hay más ciego que el que no quiere ver.

Reconozco que miro con interés y expectación, admiro incluso, la resistencia de ese barrio obrero a los que les quieren imponer un Boulevar (de los sueños rotos), que cuesta 8 millones de euros y que les quitará 300 plazas de aparcamiento para hacerlas de pago.
Privatización, una de las palabras más repetidas en esta legislatura, la otra es inmoralidad.

Se oponen a tal tropelía. Casualmente ese despropósito lo elaborará un empresario viejo amigo del partido (y de las portadas de los periódicos). Ellos prefieren que ese dinero se destine a fines más lógicos, hasta el más anormal del mundo puede entender tal reflexión.

De momento han parado las obras. Me apena que la lucha sea contra las fuerzas del orden público, ya que creo que han sido puteados de manera obscena por este Gobierno también. Recortes de personal, de salarios, guardias de seguridad usurpando sus funciones...lo mismo es el momento en que en vez de pelearse unos con otros se unan frente al pensamiento único. El enemigo no es la policía, el enemigo tiene cuentas en Suiza, presuntamente.

Esperemos para ver lo que sucede. Solo espero que estos dos putos años de calvario, de régimen dictatorial amparado por una mayoría votante, acaben pronto y que se pueda recuperar lo máximo posible de este solar que están dejando los amigos de las gaviotas.

A mis burgaleses les deseo fuerza y honor.



2 comentarios:

Ana C. dijo...

Es curioso... Hoy había hecho un paralelismo (o analogía, je) entre lo de Gamonal y Burgos. Veo que no soy tan original como yo pensaba...

Saludos!

Carlos del Barrio dijo...

La originalidad no existe, la mataron en alguna galería de arte.
Un abrazo Ana