miércoles, 23 de julio de 2014

MI RÍO NO TIENE APENAS AGUA ESTE VERANO



No es un verano cualquiera, mi río no tiene casi agua.

Podéis cambiar río por la palabra que queráis.

Si lo cambiáis por creatividad os dará una idea de mi nivel de poder elaborar cosas interesantes que tengo a estas alturas del partido. Ando seco, atascado en una historia que quiero contar y que no quiero que sea algo vulgar y corriente. Es difícil intentar que tu "carta de presentación" en el mundo de la literatura sea algo potable, algo que no sea como lo que ya hay. Uno quiere ser salmón y poder remontar el cauce con brío y seguridad, pero no. Al final acabas escribiendo la misma puta historia de siempre donde se dejan ver tus influencias en cine y en series. Tengo que aprender a asumir que en literatura está todo inventado y que lo único que hay que mantener es la paz interior intentando no traicionarse  a la hora de caer en la copia mezquina de los títulos que funcionan en ventas.
Es muy jodido no intentar imitar a los que admiras.

También se puede cambiar río por amor.
Ando seco de amores, tengo proyectos ilusionantes que están cogidos con pinzas o que se diluyen cual azucarillo con el transcurso lógico de los acontecimientos vitales.
Uno se cree que es invencible, intocable, seguro e impermeable a los sentimientos mundanos y acaba por comprobar que sangra, llora, duda, siente y se pone nervioso como todo hijo de vecino.
De todas formas no me quejo mucho porque este es el único río de mi vida que nunca viene seco del todo, a veces incluso viene con mucha agua por las crecidas provocadas por benditas tormentas que te hacen remover las tierras antiguamente fangosas.
Este río depende mucho de la fuerza con la que venga el agua. Ahora mismo estoy contento porque la presa puede llegar a desbordarse y puedo acabar empapado de sentimientos.

La última opción es la de cambiarlo por trabajo.
Es un bien escaso. Es más sencillo encontrar pepitas de oro un río en el Sahara que aguas nuevas que nazcan de las montañas.
Demasiados pocos cantos rodados y mucha piedras con picos. Es un tema de paciencia. Buscar lo que nos motiva mientras esperamos.
Todos sabemos que en unos meses vendrán unas aguas nuevas y potentes y arrastrará todo el lodo que han provocado estos terratenientes rancios y podremos volver a disfrutar de la vida sin tener que estar preocupados por las crecidas , todos los viernes, que conllevan muerte. Nadaremos con coleta.

Este verano, curioso e ingrato, mi río tiene poco agua...de momento.


5 comentarios:

Sara Gomez dijo...

Siempre llega la lluvia después de la sequía. No te impacientes y persigue tus sueños. Lo mejor está por llegar.
Un besito Carlos.

Carlos del Barrio dijo...

Claro que si, Sara,claro.
Besitos

Ångela Méndez dijo...

Yo prometo ante todos y todas tus Fans que cuándo tengas una pareja formal voy a conocerla personalmente y a felicitarla!
Apúrate ya!

Un beso y mis mejores deseos para que el río se llene de agua!

Alex Fernández dijo...

Es por naturaleza que en verano el río lleva poco agua y, por lo menos en la parte de la creatividad, podría aplicarme a mí mismo esa metáfora tuya.
Aunque en ese caso, de secar el cauce somos nosotros y sólo nosotros los únicos culpables.
Un saludo.

Carlos del Barrio dijo...

Mexicanita...¡lo llevas claro!.
Alex, he descubierto que si echas vino al río recupera el caudal, mano de santo.

Besos y abrazos