viernes, 24 de julio de 2015

LA SINCERIDAD ESTÁ SOBREVALORADA ( EN ALGUNOS CASOS)


-"Carlos, hace años escribiste una entrada que trataba este tema".
- "Sí, seguramente, no la leas, vale. Es mejor que pongas en la tele esos programas que hablarán de tragedias, de la situación del país o donde salen vídeos de políticos diciendo sandeces. Yo soy más divertido y veraz, tú verás". 

La sinceridad está sobrevalorada. Nadie quiere escuchar la verdad si no les conviene.
Prueba a ser sincero cuando tu pareja te pide consejo sobre como la queda una cosa puesta (cuando ves que no la queda bien). Se arma la Cuarta Guerra Mundial (en la Tercera ya estamos).
Siempre recurrimos al uso del eufemismo como medio de salvaguardar nuestra integridad física.

La gente quiere escuchar lo que quiere escuchar. Te pedirán que seas sincero pero no lo quieren, quieren que adulteres la realidad para que todo tenga mejor olor, para que todo sea más confortable.
"Haz lo que quieras cuando salgas con tus amigos, pero dímelo". ¡Una mierda!, no quiere saberlo.

Recuerdo que mis ejemplos no tienen género, quien sí que lo tiene es el capullo que lo escribe. No domino eso de ponerme en el otro sexo para exponer pensamientos, no soy Ana Torroja en Mecano. Tampoco tengo mis cuentas en paraísos fiscales. 

No estoy a favor de mentir, para nada, no. La mentira, como norma general, es una obscenidad que provoca dolor. No creo que la mentira sea útil tampoco, ya que es cierto que tiene las patas cortas. Hay que tener muy buena memoria o ser un psicópata para mantenerla durante mucho tiempo.

¿De qué me sirve decir que soy Ingeniero y que tengo un sueldo de 3000 euros al mes para conocer a una chica? ¿Para qué cuando logre convencerla de quedar sepa que soy un aspirante a escritor que busca su camino y que no tiene lo que quiere en la vida?

Hay casos que puedo entender la mentira. Si eres votante del PP te tiene que dar una vergüenza terrible decir que votas a un partido que hace "ligero" a Franco y sus leyes. Un partido que quiere manipular a su antojo la Ley Electoral, que usa la Ley Mordaza como medio de represión, que usa sobres como medio de contentar gente, que reduce en Educación para crear analfabetos, que deja morir a personas por recortes en Sanidad, que se lo "llevan crudo" y no pisan el talego...pues claro, entiendo que no quieras que se sepa que eres cómplice de ellos. Puedes decir que votas a UPyD, pero cuidado, si sois más de 8 los que decís lo mismo lo mismo no cuela, no tienen tantos votos.

Nunca hay que ser sincero para enumerar defectos de otras personas. Tampoco para exponer secretos de confesión. La discreción es una virtud escasa.

La gente que presume de "honestidad" suelen ser justo lo contrario. Normalmente se presume de lo que se carece.
Es una cualidad que no debería ser recordada porque se debiera presuponer.

Las personas que se ponen muy pesados con que seas sincero también tiene un análisis. Son así  porque les han jodido mucho con mentiras o porque son mentirosos patológicos.
La sinceridad nunca se debiera exigir, al igual que no se exige que uno vaya duchado a una cita.

Con los años he aprendido que ser honesto me da más frutos que las mentiras piadosas. El engaño es la punta del iceberg de otras conductas que nunca son positivas para una relación, del tipo que sea.

En la vida hay que ser sincero pero teniendo clara una cosa: está sobrevalorada como medio de proporcionar la felicidad. Si quieres ser feliz piensa menos, vive la vida y recuerda que estamos en la vida cuatro días.
Tampoco fumes.









4 comentarios:

Buscando-mi- equilibrio dijo...

Muy muy bueno el post.
Yo soy muy sincera, muy muy. Me han caído palos muchísimas veces por decir las cosas con franqueza, porque la mayor parte de la gente no está preparada para oír verdades, si no para que les halaguen los oídos.

Pero es mi manera de ser y de actuar, así que seguiré siendo sincera, le pese a quien le pese.
Un abrazo.

Carlos del B. Iglesias dijo...

Eso, sigue siendo sincera, y para ser más sincera aún pon el nombre en la firma para que sepa a quien dirigirme,jaja...
Un abrazo

Ana Pardo dijo...

La sinceridad siempre duele al que la escucha, por eso es poco valorada.

Me encanta la manera en que escribes... gracias...

estaré atenta a la siguiente publicación.

Carlos del B. Iglesias dijo...

Gracias a ti, Ana, un abrazo